Si no estás en internet, no existes

Nuevas tecnologías y autoempleo se han dibujado como grandes aliados para poder sortear la crisis económica, sobre todo para los más jóvenes. Y eso que precisamente la carrera del emprendedor en España está plagada de obstáculos. Según un informe del Banco Mundial, ocupamos el puesto 136 en un ránking sobre facilidades para constituir una empresa.

Quizás por ello, ante la carencia de ayudas para financiar cualquier proyecto, la lógica del ahorro impone que cualquier negocio que comience se apoye fundamentalmente en su estructura virtual. Montar un negocio con la mínima inversión requiere no engordar el capítulo de los gastos con facturas de alquileres o compras de locales o almacenes para guardar los stocks.

El desarrollo de Internet ha minimizado los costes a tres: un ordenador, una conexión a las redes y el tiempo que el emprendedor invierte para desarrollar la idea y atender el negocio. Unos gastos que se limitan, en una primera fase, a una pequeña inversión en el diseño de una página web  y su alojamiento, y una promoción online inicial para dar a conocer el proyecto -una buena campaña de comunicación en redes puede abaratar incluso más estos costes iniciales. Como promedio, el emprendedor se gastará los 60 euros al año. El proceso, además puede consumir apenas media jornada de trabajo. ¿No parece mucho para invertir en una idea?

Un atractivo que sin duda catapulta a miles de españoles cada año a la aventura de emprender un negocio. No desalientan su iniciativa los estudios que señalan que el 75% de los nuevos  proyectos muere en menos de dos años y que sólo el 17% de aquellos que sobreviven a este filtro apenas llegan al los cinco años de vida.

Internet, su ausencia lleva el negocio al ostracismo

No estar en Internet se ha convertido en sinónimo de no existir. Los hábitos culturales de la sociedad tecnológica y la tendencia del ‘Internet de las cosas’ ‘imponen’ que para comprobar la existencia de un nuevo producto o comprobar la eficacia de cualquier artículo o servicio basta  un sencillo golpe de clic. Es decir, que el camino del éxito pasa porque la página web de un producto o servicio esté colgada en la red antes de siquiera lanzarse al mercado.

La visibilidad que proporciona la red a cualquier negocio supera con creces la presencia física en un local en cualquier ciudad. Un portal en Internet es un espacio que no cierra nunca, que se puede visitar durante a lo largo de todo el día, 365 días al año. Una actividad contínua que no añade costes laborales y que, además, puede se contemplada en todas partes del palneta. Es decir, que puede ofrecer servicios o vender productos de manera ininterrumpida.

Por eso, se ha converttido en un centro neurálgico de actividad económica a nivel mundial. Un informe elaborado por la compañía RetailMeNot augura un crecimiento en las ventas on line españolas, al igual que de forma global en toda Europa y América del Norte. Cada español, por su parte, destinará 661,62 euros a compras a través de la red, lo que supone un incremento del 8,9% respecto a 2014. En cifras globales, las ventas por internet en España alcanzarán un montante de 10,81 billones de euros, cifra que llegará a los 12,81 billones en 2016.

Pero la red, no solo ofrece esa oportunidad de expansión del negocio, algunos afortunados, gracias a la visibilidad alcanzada, convierten el nombre de su dominio y la marca en una inversión, en un activo que no solo valoriza el negocio sino que también puede aportar un interesante renglón de ingresos ante los hipotéticos vaivenes que puede sufrir el negocio.