AI, la voz que se alza contra la impunidad de los poderosos. Al día #en 140″

Refugiados, niños, violencia de género, torturas, comercio de armas, desahucios, libertad de expresión… Defender los derechos humanos es algo así como ser el altavoz del gran cajón de sastre de las injusticias. La voz y también la imagen visible de todas estas denuncias que se alzan como contrapunto a la impunidad de los poderosos. Desde el 24 de abril la cara a esa denuncia es la de Arancha Vicario, la flamante nueva presidenta de Amnistía Internacional España.

Aunque Arancha es una vieja conocida para los que siguen atentamente a los chic@s  de la vela encendida, ya que da el salto a la dirección nacional de la ONG tras desarrollar una intensa labor en Castilla y León,  la comunidad desde donde venía realizando su labor de activista desde hace varios años.

Arancha es una más de los 78.000 socios y socias, y cerca de 2.200 activistas que repartidos en 120 grupos se organizan en España en campañas y redes urgentes de denuncia. Eso sin contar el manifesto ciberactivismo donde recaban firmas para promover acciones que eviten ejecuciones en todo el mundo.

Arancha se estrena en el cargo con dos importantes campañas, dentro y fuera de nuestras fronteras, iniciadas apenas 24 horas después de ser elegida presidenta en la 42 Asamblea General en Deusto, Dos campañas que ponen el dedo en la llaga en dos cuestiones.

La práctica de malos tratos a los detenidos por parte militares españoles desplegados en Irak en 2003. Una investigación archivada por la Justicia sin depurar ninguna responsabilidad. Algo que consideran “una mancha en el historial del Ejército Español”.

Y una campaña de denuncia sobre el matrimonio forzado de niñas menores de 13 años en Burkina Fasso. Su informe, ‘Coaccionadas y privadas de derechos: Matrimonios forzados y obstáculos a la contracepción en Burkina Faso’, saca a la luz la cantidad de mujeres y niñas que son objeto de amenazas o palizas en el país cuando tratan de tomar sus propias decisiones sobre el momento de contraer matrimonio o de procrear.

Son las últimas, pero no las únicas. En paralelo trabajan con otras como las lanzadas a favor de los derechos de los refugiados sirios en Europa y promoviendo la acogida, que se sepa que pasó con los normalistas desaparecidos en México, pedir la libertad para los maestros detenidos en Turquía por ejercer su derecho de libertad de expresión… entre los centenares de causas que abanderan en este momento.