Soria no existe: el ministro es un personaje sin autor

Todo presunto, eh? Una fabulación columnística, quede claro. Inocencia por encima de todo, faltaría. El ministro Soria es en realidad un personaje de ficción. No existe. Es una invención fantástica, un recurso teatral, cinematográfico o literario, quién sabe, útil para complementar la construcción de una toma, una escena, un pasaje o un diálogo. No se le conoce una opinión elaborada, porque además de ser un personaje, lo es de naturaleza menor. Es un personaje sin guión. Muy de Pirandello. Podríamos decir que busca un autor. Aznar era su autor, pero luego lo plantó al hacerse de Rajoy. Muy del PP, estas cosas de contigo hasta el final y luego si te he visto no me acuerdo.

No sabemos si piensa o si, tal y como sucede desde Asimov, es un muñeco ciber, una creación tan fantástica que ni siquiera en la ficción es real, sino un recurso para evidenciar el desarrollo de la tecnología y su utilidad subsidiaria, un personaje de ficción dentro de la ficción. No es nada. La cuestión es que, tampoco sabemos por qué, ocupa un espacio tangible en la vida real. Rajoy lo nombró ministro porque se dedica a la política; Soria, no Rajoy. Rajoy se dedica a la supervivencia personal y Soria a la política, a la política en general no a la política de supervivencia. Particularmente a la política energética.

Soria es Offshore, un señor por encima, también, de nuestra realidad fiscal. Y además es un político que está por encima de asuntos tan mundanos como la verdad. Él no entiende ni de verdad ni de mentira. Está por encima. Lo manifestó anunciando que su reforma del pago de la electricidad abarataba el precio, sin despeneiarse. Luego se dedicó a perseguir a los que usan y disponen del Sol. El Sol es suyo, porque él es un personaje sideral y en el espacio él es el rey. Más allá de las estrellas, el personaje Soria manda, y manda de verdad. Y persigue a los que usan recursos naturales para abastecer sus necesidades de enregía.

Y ahora un día dice que sabe, luego que no sabe. Que tiene y luego que no tiene. Que paga y luego que no paga. Soria es abstracto, un personaje en busca de un autor, decíamos. Puede que vaya a Panamá a encontrarse, o a encontralo. Puede que sea como Gregor Samsa, que viva una transformación profunda que le haga saber algo, o haberlo hecho incluso, y luego no saberlo o no haberlo hecho nunca. Algo de Kafka, decíamos.

Yo creo que habrá que pensar que es un poco mitómano. Ya saben, lo de la mitomanía. La cara dura, de toda la vida. Pero todo presunto, estaría bueno.

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