2015, un buen año de trabajo para los verdugos

La pena de muerte, desgraciadamente, sigue estando de moda en el mundo. El número de ejecuciones ha duplicado en el último año y es la más alta en los últimos 25 años. Al menos, 1.634 personas murieron en los patíbulos en 2015. Unos datos que sin duda se quedan cortos, ya que Amnistia Internacional, la ONG que cada año los recopila, no incluye en sus estadísticas a China. 20.292 personas esperan en el corredor de la muerte en el mundo.

El gigante amarillo otorga categoría de secreto de estado las aplicaciones de la pena capital y se estima que son miles las que se producen en este país. En cualquier caso y centrándonos en los datos confirmados, tres países, Irán, Pakistán y Arabia Saudí acaparan el cumplimiento de 9 de cada diez sentencias a muerte. Le sigue, aunque a mucha distancia los Estados Unidos, el único país en el continente americano donde se aplica la pena de muerte. Aunque hay que subrayar que las 28 ejecuciones en 2015 representan la cifra más baja desde 1991 y que los tribunales estadounidenses cada año son más reacios a sentenciar con la pena capital (52 el pasado año, la cifra más baja desde 1977)

De las sentencias a muerte no se libran mujeres ni tampoco menores. En Irán se ejecutaron 16 mujeres y 4 personas que eran menores de edad en el momento del delito del que habían sido declaradas culpables y en Arabia Saudí, un país donde se ha aumentado en un 76% el número ejecuciones, cuatro mujeres pasaron por las manos de los verdugos.

A pesar de estas malas noticias, el mundo evoluciona favorablemente y se declara abiertamente abolicionista de la pena capital en 2015. En total, hay en todo el mundo: 140 estados abolicionistas, ya sea en la ley como en la práctica, y 58 estados que son retencionistas, es decir, que no la aplican.