El incierto destino de los refugiados devueltos a Turquía

Se sabe que desembarcan en los puertos de Dikili y Cesem, pero no se conoce cual será su destino hasta que sean o no registrados como refugiados. El gobierno turco no da información sobre los campos de refugiados que acogerán a los cientos de sirios, iraquíes y de otras nacionalidades que serán expulsados de Europa en virtud del acuerdo firmado.

Ya han llegado 136 y en las próximas horas lo harán otras 750 personas. Según la prensa local, las instalaciones del centro de Cesme y Dikili no están terminadas y no se ha puesto una sola piedra del anunciado nuevo campamento que se iba a construir en Manisa y que daría cobijo a 5.000 personas.

En principio, los refugiados están llegando al campo de Osmaniye Düziçi, donde se realiza su inscripción. A partir de ese momento serán reenviados a otros centros. Los rechazados, como los refugiados de Bangladesh, Pakistán, Afganistán o Marruecos serán trasladados a otro campo, el de kirklareli, donde se hará la expatriación a sus países de procedencia.

En Turquía existen 14 campamentos de refugiados, un centro de alojamiento temporal y seis campos hechos con contenedores. Acogen a 200.000 personas, una cifra muy distante de los dos millones de refugiados sirios que deambulan por el territorio turco. La mayoría de estos campos están situados en las provincias del sur o en la frontera con Siria, como el de Nizip, a unos 50 kilómetros de la linde y que acoge a 11.000 personas.

En ellos, los refugiados viven entre alambradas. No se les permite salir y volver a entrar por su propia voluntad. El campamento está custodiado por policías que controlan su rutina diaria. Los campamentos no ofrecen posibilidades de trabajo. El gobierno y las ONGs se encargan de atender sus necesidades básicas. Sus condiciones distan mucho de ser confortables.

Los refugiados intentan cumplimentar una rutina diaria haciéndose cargo de la limpieza del campo y construcción de espacios de ocio en el mismo.