Woodstock: un festival con historias para la Historia

Nada tan alejado del ideal hippie que ‘mancharse las maños’ con el dinero, pero lo cierto es que Woodstock se organizó siguiendo los esquemas clásicos del capitalismo: el vil metal. Festivales como el Monterrey Pop -aunque sus beneficios se destinaron a fines benéficos- o el Festival de Jazz o de Folk de Newport marcaban un interesante línea de ingresos para los productores musicales a finales de la década de los 60.

Michael Lang, Artie Kornfeld y Joel Rosenman querían montar un estudio de grabación. Y quisieron financiarlo con los beneficios que iban a obtener con el festival. Entraron en la historia, pero diez años después seguían pagando las deudas que les ocasionó el mítico festival (oficialmente costó 3,1 millones organizarlo, apenas recaudaron 1,8 millones).

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Y eso que atendiendo al caché pagado a los artistas, el más caro, los 18.000 dólares que recibió Jimmy Hendrix (en torno a los 130.000 euros de ahora), y al precio de las entradas (18 dólares por los tres días /el equivalente a 120 hoy) a priori parecía un negocio rentable. Ciertamente, los cachés se alejan del cerca del millón de dólares con el que se cotizan actualmente las estrellas del rock, pero la industria de la música ha cambiado mucho en cinco décadas.

Cachés muy dispares

Los músicos de la generación hippie, al igual que los organizadores del festival, tenían claro que lo de predicar la paz y el amor en el mundo no era incompatible con mantener una cotización en en el mercado musical y Woodstocks está repleto de anécdotas. Como que tuvieron que desembolsar 10.000 dólares a los ‘yippies’ (partidarios del partido nacional de la juventud, un partido político antiautoritario, pro libertad de expresión y antimilitarista con Abbie Hoffman a la cabeza) para evitar que provocaran altercados durante las actuaciones.

Un festival coral, pero con una estrella por encima de todos: Jimmi Hendrix, que no solo exigió tocar en la jornada final. También fue el músico mejor pagado en Woodstocks.

Los 18.000 dólares cobrados por el guitarrista en Woodstock superan con creces la cifra cobrada por otros artistas cotizados de la época como Joan Baez (10.000 dólares, la tercera que más cobró), Creedance Clearwater Revival (10.000 dólares), Janis Joplin (7.5000 dólares) o Jefferson Airplane (7.500 dólares). Aunque los cachés pagados en Woodstocks se pueden considerar como los normales percibidos por estos artistas en sus participaciones en conciertos (para algunos como Joe Cocker su participación en el festival, donde percibió algo más de 1.300 dólares, supuso el comienzo de su éxito).

Esta es la lista de lo que percibieron cada banda por su presencia en los escenarios del campo de alfalfa ubicado a 65 km. de Woodstock (Nueva York):

  • WoodstockJimi Hendrix – $18,000
  • Blood, Sweat and Tears – $15,000
  • Joan Baez – $10,000
  •  Creedence Clearwater Revival – $10,000
  •  The Band – $7,500
  • Janis Joplin – $7,500
  • Jefferson Airplane – $7,500
  •  Sly and the Family Stone – $7,000
  •  Canned Heat – $6,500
  •  The Who – $6,250
  • Richie Havens – $6,000
  • Arlo Guthrie – $5,000
  • Crosby, Stills, Nash and Young – $5,000
  • Ravi Shankar – $4,500
  • Johnny Winter – $3,750
  • Ten Years After – $3,250
  • Country Joe and the Fish – $2,500
  • Grateful Dead – $2,500
  • The Incredible String Band – $2,250
  • Mountain – $2,000
  • Tim Hardin – $2,000
  • Joe Cocker – $1,375
  • Sweetwater – $1,250
  • John B. Sebastian – $1,000
  • Melanie – $750
  • Santana – $750
  • Sha Na Na – $700
  • Keef Hartley – $500
  • Quill – $375

 

 

 

 

 

 

Son todos lo que actuaron en Woodstck, pero no todos los deseados para subirse al escenario. Hubo sonoras negativas. Bob Dylan, The Doors, Jethro Tull, The Byrds o los Moodys Blues pensaban que se trataba de un festival de segunda y rechazaron participar. Tan poco apostaron por él bandas consagradas como Led Zeppeling, quien declinó su asistencia porque no querían ser «una banda más en la lista».

John Lennon, la voz negociadora de los Beatles, no llegó a un acuerdo porque le rechazaron su oferta de incluir en el pack a Yoko Ono’s Plastic Band y otros en cambio, como The Who, confirmaron su asistencia, pero exigieron el pago en efectivo antes de pisar el escenario.

 

Woodstock, tres días que marcaron la historia de la música

El primer día del festival de Woodstck se dedicó a la música folk y dejó para la historia un himno, la canción «Freedom» interpretada por Richie Havens. Aunque esa primera jornada también fue recordada por las dificultades para tocar de Tim Hardin por el exceso de drogas consumido, las tres canciones interpretadas bajo la lluvia -con riesgo de electrocutarse- de Ravi Shankar, o la imagen de una embarazada Joan Baez (llevaba seis meses de gestación).

La segunda jornada dio paso al  rock psicodélico, donde la lluvia hizo estragos y malogró y retrasó la actuación de los Grateful Dead que, a su vez, hizo que los Creedence Clearwater Revival subieran muy tarde a un escenario bastante vacío: muchos de los asistentes se retiraron a dormir antes de que ellos tocaran. Aunque la anécdota la protagonizó Janis Joplin, que salio ilesa de un accidente cuando parte del escenario se rompió.

El cierre del festival de Woodstck tuvo como protagonista indiscutible a Jimi Hendrix. Su actuación ha sido catalogada como una de los mejores directo del mundo de la música. Inmortalizada en el documental de Scorcesse, apenas un puñado de gente la presenció en directo. Eran las 9 de la mañana del lunes cuando se puso a tocar, y tres días de excesos hicieron mella entre los asistentes.

 

 

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