Islandia alcanza el objetivo que se propuso y logra una tasa de paro del 2%

Islandia ha reducido el paro a un insignificante 2%. Una meta que se propuso cuando dejó caer a sus bancos en 2008 como parte de la gestión de la crisis económica. El país no siguió los dictados del FMI y apostó por no aplicar políticas de austeridad.

Pero los datos de empleo no resultan satisfactorios para sus gobernantes. El primer ministro Sigmundur D. Gunnlaugsson asegura que todavía hay trabajo por hacer, que ese porcentaje del 2% de parados es todavía demasiado alto.

En 2008 Islandia fue el primer país en  sufrir las consecuencias de la crisis bancaria mundial. El paro se situaba en el 11,9%, algo que resultaba inaudito en el país. En ese momento, aplicaron una receta ‘novedosa’, se negaron a rescatar a los bancos y el Gobierno decidió proteger las finanzas del Estado.

Esta decisión no sentó bien de puertas para fuera. Reino Unido y Holanda eran los principales inversores de los bancos de la isla y reclamaban su dinero. Hubo dos consultas populares en las que más de un 90% de los ciudadanos daban su negativa a no asumir esas pérdidas económicas.

La pesca y el turismo han sido los motores de la recuperación económica. Este pequeño país se ha convertido en el referente de la izquierda en la Unión Europea  que lo ponen de ejemplo para demostrar que el austericido no es el camino. El ‘milagro islandés’ ha sido reconocido por muchos economistas de prestigio internacional, y también por el Fondo Monetario Internacional.

El difícil camino de la recuperación

Cuando la crisis estalló en 2009 la deuda del PIB estaba en el 98% y la pobreza se había triplicado. En 2010 la tasa de paro, 16 meses después de la caída, alcanzó el 9,3%. En 2013, las cosas seguían mal, la devaluación de la corona islandesa permitió exportar pescado y hacer más atractivo el país para el turismo, pero se tuvieron que reducir los salarios y se produjo una fuerte emigración hacia países escandinavos.

En 2014 la tasa de paro ya se situaba en el 4%; Seguía devaluándose la moneda y continuaba la emigración sobretodo de su población joven, pero según Stefan Olafsson, un profesor de sociología en la Universidad de Islandia, sin dejar de invertir en materia de bienestar.

Actualmente, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico estima un crecimiento del 2,7% este año para Islandia. A pesar de que la inversión en bienestar, la inflación de los precios hace que aumente la deuda de las familias. Un problema que no se resolverá hasta que haya garantías de estabilidad de la moneda del país, asegura Gunnlaugsson. Una solución lejana, ya que la corona se ha apreciado en un 10% frente al euro.

Y las hipotecas siguen siendo un problema. Desde 2008 el gobierno no emite bonos en dólares y su dureza contra los bancos, aumentándoles los impuestos, está provocando dificultad para encontrar inversores. También han aprobado un plan para destinar un 7% del PIB  a los hogares y evitar el desahucio de muchas familias.