¿Raquel Gago culpable? Siete jurados creen que sí; dos que no

 

¿Es Raquel Gago culpable como han considerado siete de los nueve jurados? Es dificil comprender el mundo interior de una persona expuesta a una tensión tan grave como la que ha padecido Raquel Gago desde que se produjo el crimen de Isabel Carrasco.

Desentrañar que ha pasado por su cabeza los ocho meses y medio de prisión preventiva que pasó y los quince días de juicio oral en la sala de la Audiencia Provincial de León. ¿Qué pudo hacer que una amiga, por muy íntima que esta fuera se involucrara en una aventura de semejante calado solamente porque se lo pidieron? ¿era el papel de Raquel Gago tan importante como para pedirle que participara en un asesinato tan mal elaborado, que ha ido dejando rastros por todos lados? ¿De verdad una amiga arroja a otra por el abismo de una venganza sin medir el alcance del daño que puede causarle y la amiga lo acepta sin evaluar, por su parte, el pozo en el que se está metiendo?.

Imposible, al menos por ahora, desenmarañar este lío que aturde solo de pensarlo. Raquel Gago negó sin sombra de duda mantener una relación sentimental con Triana, asunto que explicó, al menos en el mapa de los rumores, la implicación de la policía en el crimen, en los momentos inciales de la investigación.

Siempre se sospechó, al menos en el imaginario popular, que este caso encerraba misterio íntimos que cargaban de pasión los actos de los protagonistas. No es de extrañar si se toma como referencia el carácter de Isabel Carrasco, la fortaleza de sus decisiones y su implacable manera de tratar a colaboradores, periodistas o adversarios. La jefa era, por decirlo claramente, de armas tomar. Y algo había ocurrido para que Triana pasara de niña mimada a personaje apestado y perseguido ¿El qué? Triana aseguró haber sufrido un episodio de acoso sexual definitivo en la relación entre ambas. Si existía esa posibilidad no sería tan extraña, entonces, la relación entre Gago y Triana, consentida por la madre y explicación del por qué una amiga asume semejantes riesgos por ayudar a otra.

Así hasta que ella misma desvela en el juicio que mantiene desde hace años una relación con un hombre casado, relación que, por lógica evidente, mantenía oculta a su entorno social. En la misma Sala reveló el nombre. Se desvanecía la hipótesis pasional de su participación. Entonces, ¿por qué lo hizo? En realidad, ¿lo hizo?

Viendo a Triana, su actitud en el juicio, el papel minúsculo que interpreta junto a su madre, da la impresión de que posee habilidades de gestión de sus emociones e incluso de manipulación de aquellos a los que se dirige. Porque, ¿cómo se inicia tan meteórica carrera política y profesional a tan temprana edad sin una capacidad que la impulse? ¿Pudo, pues, manipular a Raquel?

No lo sabremos, según parece. Siete de los nueve jurados han creído en una implicación cooperadora y consciente de Raquel en el crimen, incluso en algunos de sus preparativos y en la ocultación de la prueba fatal que más que incriminar a madre e hija, ha servido, esencialmente, para llevarse por delante a Raquel Gago y servir de prueba demoledora para ser considerada culpable de asesinato.

La otra cuestión es la de preguntarse si con tan endebles argumentos: a saber, estaba en la zona de paso de Montserrat y Triana tras el crimen; con esta última coincidió en un estado de absoluta calma junto a un controlador de aparcamiento, y finalmente encontró en su coche el arma del crimen que puso en manos de la policía 30 horas después. ¿Con eso se puede mandar a la cárcel a una persona 12 años, como pide el fiscal?

 

 

El jurado decide sobre Raquel Gago

 

 

Raquel Gago, según el jurado, no participó en los seguimientos previos a la política leonesa, pero sí «en cumplimiento de dicho plan previo y conjunto» con las otras dos acusadas se situó en la calle Lucas de Tuy «en actitud de espera» a que llegara Triana Martínez y accionó el mando de apertura para que ésta introdujera el arma en su coche.

En cuanto a la entrega del arma por parte de la policía local, el jurado ha considerado probado que Raquel entregó el arma 30 horas después del crimen «para alejar de sí» toda sospecha de su implicación en el crimen.

En el caso de Raquel Gago, Fiscalía ha solicitado 12 años de prisión por un delito de asesinato en concurso con atentado más otros tres años de privación de libertad por un delito de tenencia ilícita de armas. Además, la prohibición de aproximación tanto a la hija como a la pareja de la víctima durante 20 años.

El letrado de la policía local, Fermín Guerrero, ha pedido para su patrocinada ocho años de prisión por el delito de asesinato en concurso con atentado, más otros dos años por de tenencia ilícita.

Guerrero ha indicado que va a recurrir y ha solicitado la suspensión de la condena de Raquel porque la sentencia no es firme y porque que su patrocinada lleva ya un año en libertad provisional y se ha demostrado que no existe riesgo ni de fuga ni tampoco de destrucción de pruebas.

 

 

Los análisis psiquiátricos de la policía local

 

 

El psiquiatra llamado a petición de la defensa de Raquel Gago prestó declaración en el procedimiento que juzgó el crimen asegurando que la agente de policía local sufrió una ‘disonancia cognitiva’, un «mecanismo de negación inconsciente» tras conocer la implicación de una de sus mejores amigas, Triana, y su madre, Montserrat, en la muerte de la política leonesa.

La tesis que mantuvo este psiquiatra es la misma que han sostenido los peritos que ya declararon en la fase de instrucción, que han considerado que Raquel no tiene ningún tipo de patología mental, y que sufrió una reacción emocional denominada ‘disonancia cognitiva’ que le impidió asimilar lo que había ocurrido.

No obstante, los peritos forenses explicaron en la sala que se trató de una reacción mental «consciente», mientras que el psiquiatra de la defensa considera que este mecanismo «se activó de forma inconsciente» y «sin tener voluntad» Raquel Gago.

Este médico aseguró que Raquel no tiene «ninguna enfermedad mental relevante» y que tampoco tiene antecedentes de ningún tipo de patología, pero que la reacción que sufrió tras el crimen estuvo motivada porque no podía asimilar la implicación de su amiga en la muerte de Carrasco.

Raquel, añadió, «despertó» cuando encontró el bolso que Triana había introducido en su coche y que contenía el arma homicida, lo que ocurrió 30 horas después del crimen. Ante esto, la acusada reacciona con una crisis de ansiedad y llora, algo que este psiquiatra ha valorado como «una respuesta lógica dadas las circunstancias».

 

 

Los compañeros de Raquel declaran en el juicio. El policía amigo

 

 

Miembros del cuerpo de Policía Local de León, todos ellos compañeros de Raquel Gago, coincidieron en la personalidad «extremadamente reservada» de la agente y en sus problemas para enfrentarse a situaciones complicadas.

Además, explicaron que Raquel Gago «no tenía ningún interés en las armas», más allá de las prácticas de tiro obligatorias. «Si ella pudiera optar entre llevar y no llevarla (la pistola), no la llevaba. No la veo yo belicosa», ha precisado uno de ellos.

Todos los agentes explicaron en sus respectivos interrogatorios que Raquel Gago era una persona «cordial», «amable» y «muy educada» y que estaba «capacitada» para ser Policía Local, más concretamente Policía de Barrio, que era su función. No obstante, relataron algunos episodios en los que Raquel Gago se puso «muy nerviosa», e incluso «llegó a quedarse paralizada» ante situaciones «conflictivas o complicadas».

 

 

 

 

 

Uno de ellos relató que Raquel Gago se «quedó paralizada» en un altercado «de cierta contundencia», ocurrido en un puesto del Mercado de Colón, en el que no participó porque se apartó a un lado.

Otro de los agentes explicó ante el tribunal del jurado que, en una ocasión, Raquel Gago tuvo un incidente con el propietario de un bar que no quería retirar su terraza, ubicada en la acera, para que pasara una procesión de Semana Santa. Esta persona, explicó el agente, «no respetaba las indicaciones de Raquel para que retirase esa terraza». Algo a lo que ella no reaccionó.

Otro compañero manifestó que Raquel Gago «tenía problemas en situaciones muy conflictivas» y que él presenció varias intervenciones policiales en las que participaron juntos ella «se quedaba impasible, muy parada» y «no actuaba de manera directa».

Los agentes explicaron que no pusieron en conocimiento de sus superiores estas situaciones porque los incidentes violentos en el trabajo de un policía de barrio «son muy escasos» e incluso pueden llegar a ser «casi excepcionales».

En cuanto a su implicación en el crimen de la que fuera presidenta de la Diputación de León, todos los compañeros de Gago dijeron en el juicio que les sorprendió mucho conocer su presunta participación. «Me parece que es increíble total», ha dicho una de las compañeras de Gago, que ha precisado que, en su opinión, la agente no participó en el crimen.

Todos los agentes que prestaron declaración, un total de ocho, coincidieron en este aspecto y han expresado que no ven capaz a Raquel Gago de cometer un crimen. Además, han hecho hincapié en Raquel «no es una persona que suela tomar la iniciativa».

Por su parte Nacho, el policía nacional al que llamó la agente municipal Raquel Gago cuando encontró el arma homicida dentro de su coche, prestó declaración en la Audiencia Provincial de León explicando que le resultó «chocante» que ésta no le hubiera llamado el día antes, día del crimen de la presidenta de la Diputación, y que tampoco hubiera contado que había estado con Montserrat y Triana momentos antes y después del asesinato de la política leonesa.

«Le dije: ‘¿Cómo no has llamado hasta hoy? Si se ha enterado toda España'», precisó en la Sala, para después indicar que recibió la llamada de Raquel Gago cuando ésta afirmó que acababa de encontrar el bolso, en torno a las 19.10 horas del 13 de mayo, 30 horas después del asesinato de Isabel Carrasco, y que ésta estaba «muy nerviosa y alterada» y que, en un principio, ni siquiera sabía lo que estaba diciendo. «Decía el bolso, el bolso, el bolso de Triana».

En ese momento, Nacho ha explicado que empezó darse cuenta de lo que Raquel Gago estaba diciendo porque él estaba participando en la investigación del crimen y su equipo estaba buscando el arma con el que habían disparado a Isabel Carrasco.

Cuando recibió la llamada de Raquel, el policía ha indicado que no sabía que Triana y Montserrat habían confesado que el arma la tenía una policía. «Yo no lo sabía», ha insistido.

En cuanto a cómo encontró el bolso dentro del coche, este agente ha dicho que lo vio detrás del asiento del copiloto y que estaba «abierto un poco» y que vio «la empuñadura de un arma». El vehículo se encontraba en el garaje de Raquel Gago y ésta estaba «nerviosa, casi en estado de shock», manifestó.

 

 

 

 

 

«Raquel me indica el bolso, estaba justamente encima de la alfombrilla, atrás del asiento del copiloto y ocupaba la alfombrilla entera», ha precisado. No obstante, dijo desconocer si el bolso con el revólver había sido movido. Además, añadió que, en su opinión, el bolso con el arma no cabía debajo del asiento del copiloto.

Su relación con Gago, ha añadido, era de conocidos y ha precisado que habían tomado un café alguna vez. Además sabía que era agente de Policía Local.

Otro policía dijo que cuando llegó a la casa de Raquel, le preguntaron que cómo había encontrado el arma y cómo podía haber llegado hasta su coche. «Ella dijo que no había advertido hasta ese momento que estaba allí», agregó.

Según ha explicado este testigo, Raquel Gago les relato el episodio en el que se encontró con Triana Martínez en la calle Lucas de Tuy mientras ella estaba hablando con un controlador del aparcamiento regulado y que no «se dio cuenta» de que le había introducido nada en el coche.

El agente también explicó que Raquel no les dio ningún tipo de explicación sobre la razón por la que Triana habría podido meter el bolso con el arma homicida en su coche. Este agente también dijo creer que el bolso «no cabría» debajo del asiento del copiloto «por sus dimensiones».

Esta tesis es la que sostuvo el abogado de Raquel Gago, Fermín Guerrero, que mantuvo que el arma estaba debajo del asiento del copiloto y que por eso ni Raquel, ni una amiga que se sentó en la parte trasera del vehículo, se dieron cuenta que estaba dentro del coche.

Un tercer agente, que también asistió al domicilio de Raquel cuando encontró el bolso con el revólver, ha ratificado las palabras de sus compañeros. No obstante, discrepó en un asunto, y mantuvo que, en su opinión, si sería posible meter el bolso debajo del asiento del copiloto. «Yo creo que sí cabría», ha relatado.

 

 

Raquel no participó en ningún plan ni seguimientos, dice el abogado

 

 

 

Por otro lado, el letrado de Raquel Gago, Fermín Guerrero, quiso desmontar la teoría que mantiene la Fiscalía de que existía un plan previo elaborado por Raquel, Triana y Montserrat para acabar con la vida de la política leonesa y que la policía local participó en seguimientos a Isabel Carrasco antes de su muerte.

En relación a esta cuestión, Guerrero preguntó a los agentes sobre si era posible que Raquel se ausentara de su puesto de trabajo durante los días previos al crimen, algo que todos han negado de forma contundente.

Los peritos de la Unidad Central de Inteligencia, perteneciente al Ministerio del Interior, sostuvieron que los días previos al crimen de Isabel Carrasco existieron «numerosas coincidencias» entre las posiciones de la víctima y de las tres acusadas, Montserrat González, su hija Triana Martínez, y Raquel Gago, que se recogen en un informe de posicionamientos elaborado con datos relativos a sus respectivos teléfonos móviles.

No obstante, insistieron, desconocen si estos posicionamientos son por causas «casuales o premeditadas». «Puede ser una zona de trabajo, un domicilio», han precisado los peritos que han agregado que ellos no hacen ningún tipo de valoración y que ni siquiera tenían acceso a ese tipo de información.

«Lo que se esconde detrás de esa coincidencia se escapa al análisis, sería meterse en el terrero de las hipótesis», aseveraron los agentes.

Los peritos de la Unidad Central de Inteligencia relataron que tuvieron acceso a un total de 56.121 llamadas procedentes de los teléfonos móviles de Montserrat González, Triana Martínez, Raquel Gago e Isabel Carrasco, cuyo terminal fue tomado como referencia para analizar las coincidencias con los otros tres. Todas ellas desde el mes de abril hasta la fecha del crimen, 12 de mayo de 2014.

Según precisó uno de los peritos, el informe toma como referencia los cuatro móviles y detalla si en algún momento las llamadas, entrantes y salientes, así como las conexiones de datos y los mensajes de texto, han coincidido y han utilizado un mismo repetidor de telefonía móvil o uno muy próximo.

El objetivo, agregaron estos peritos, es la «búsqueda de coincidencias espacio-temporales entre las tres acusadas y la víctima». Los datos que se analizan son «datos objetivos facilitados por las compañías».

Se trata de un análisis «en crudo de datos» porque los encargados de elaborar este informe no cuentan con ningún otro dato a mayores como, por ejemplo, los lugares de domicilio de los propietarios de los cuatro teléfonos o los horarios y rutas de trabajo de cada uno de ellos. Por ejemplo, no se han tenido en cuenta ni los horarios ni rutas de trabajo de Raquel Gago, explicaron.

El letrado de Raquel Gago, Fermín Guerrero, cuestionó la fiabilidad de este informe y detalló numerosos casos en que los posicionamientos sitúan a un mismo teléfono en posiciones alejadas por hasta 26 kilómetros y con diferencias de tiempo de apenas segundos. «¿Cómo puede hacer Isabel Carrasco 47 kilómetros en 13 segundos?», se ha preguntado el abogado.

Guerrero, que afirmó que había «errores» en el informe, también rebatió numerosas coincidencias entre el posicionamiento de Raquel Gago y de Isabel Carrasco porque ha demostrado que, en esos momentos, Raquel se encontraba en su horario laboral.

Ante estas cuestiones, los peritos han reconocido que los datos «no son absolutamente precisos» y que puede haber ocasiones que un terminal salte de una antena a otra, próxima a ésta. «Serían cuestiones que tendrían que resolver las compañías telefónicas», dijeron.

Entre una semana y dos tardará el juez en dictar sentencia. Veremos.