Al día #En140 segundos. Cumbre UE, objetivo: evitar el ‘Brexit’

El Reino Unido se ha convertido en el socio molesto, pero imprescindible, en el club europeo. 48 horas que se antojan históricas tienen los jefes de Estado y Gobierno europeos para confeccionar un traje a medida a David Cameron y evitar que apoye el ‘Brexit’, la salida del Reino Unido de la UE, en el referéndum convocado para el 23 de junio en las Islas.

Sobre la mesa, un documento elaborado por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, que pretende dar satisfacción a las demandas británicas y que supone redefinir, una vez más, las relaciones de los 27 con el socio díscolo.

Demandas que se pueden resumir en dos:  Admitir un recorte de los derechos sociales de los trabajadores, de dentro y fuera de la UE, no británicos en su territorio. O sea a los inmigrantes. Y la segunda medida, no discriminar a los países de la Unión que no hayan adoptado el euro, como ellos.

La primera de estas medidas, que ya cuentan con el plácet de Alemania, supondrá que Londres podrá discriminar a los trabajadores durante los cuatro primeros años de contrato en función de su nacionalidad y aplicarles recortes en sus derechos (ya sea pensión, derechos adquiridos, etc.).

La segunda, tiene que ver con los nubarrones económicos que se ven en el horizonte europeo que no acaba de remontar la crisis económica, la posible nueva crisis bancaria (el Deutsche Bank está en todas las quinielas) y los problemas en Portugal e Italia. Problemas que pueden afectar al euro o a las finanzas de Europa y ante los que pretender conseguir unas mínimas seguridades.

A estas dos, habría que sumar otras medidas que contempla el borrador y que teóricamente mejorarían la gobernanza de la UE, incluyendo un cierto derecho de veto de los parlamentos nacionales a directivas comunitarias, y otras que tienen que ver con reducir la burocracia en la UE.

A nadie le interesa realmente la salida. La UE perdería el 12,7% de su población, es decir, un amplio mercado y el 16% de su PIB, lo que supone un gran desajuste y desequilibrio en la balanza comercial interna. Por el otro lado, el mercado común es vital para Reino Unido: el 9% de su riqueza procede de las exportaciones y generan casi 2,3 millones de empleos.

A pesar de ello, el ‘hecho diferencial’ se ha puesto de manifiesto desde hace 50 años. Reino Unido pidió hasta en tres ocasiones incorporarse a la Unión Europa. Desde que ingresó no ha dejado de poner condiciones, chantaje lo llaman otros, bajo la amenaza de abandonarla.

Con el referéndum a la vista y un 30% de euroescépticos en Reino Unido. La salida se da por hecha si Cameron y su partido hacen campaña en contra de la UE.

Y España ¿qué?. Pues con un gobierno en funciones, poco más que decir Si a lo que diga Tusk.