Al día #En140Segundos: El Papa en México se enfrenta con los ‘demonios’ cara a cara

Inmigración, refugiados, narcotráfico, violencia, feminicidos… Juntos o uno a uno, por si solos justifican una visita de uno de los Papas más sociales de la historia. Si además añadimos que el país es una de las grandes potencias de cristianos en el mundo, habrá quien se pregunte cómo ha tardado tanto en visitar México.

Al Papa Francisco le gusta jugar en el terreno del adversario. Y lo está demostrando en su visita de seis días al país de los aztecas donde no está eludiendo enfrentarse cara a cara con todos los demonios que afectan a esta parte del planeta.

total papa indigenas

Meticulosamente preparada, la agenda del Papa ha elegido cada escenario para desgranar sus mensajes. El problema de la emigración y los refugiados es una constante en este país que hace de ‘embudo’ con la frontera de los Estados Unidos.

Casi un millón de personas – la mitad de los que han cruzado el Mediterráneo este año- intentan dar el salto desde México a los EE UU. Personas presas de las mafias de trata de personas.

total papa contra las mafias que trafican con personas

Y que tendrá su continuidad en su etapa en Morelia, donde se espera un mensaje dirigido al principal negocio del país: el narcotráfico. Los cárteles de la droga  generan al año 320.000 millones de dólares y amparan buena parte de la violencia que sucede en el país.

La visita del Papa está llena de expectativas: de los padres de los 43 normalistas desaparecidos en Iguala, que confían en mantener un encuentro privado con el Sumo Pontífice, de las víctimas de abusos y crímenes a mujeres en Ciudad Juarez, de activistas por los derechos humanos… quienes confían en que esta visita suponga el estallido de «una bomba política, espiritual y social».

La gira de Francisco por México, ya contó con un preámbulo especial, la escala en La Habana, país que está mediando junto el Vaticano para conseguir la paz en Colombia, donde nos ha obsequiado con otra imagen para la historia: Se ha sentado con el patriarca de la iglesia ortodoxa rusa, Cirilo. Un encuentro que hacía mil años no se producía.