Al día #En140segundos: Dimisión de Aguirre, ¿disparo a la escuadra de Rajoy?

La dimisión con gira televisiva por todas las cadenas posibles de Esperanza Aguirre eclipsa momentáneamente hasta la investidura de Pedro Sánchez. Y todo, porque acostumbrados al doble lenguaje, hay quien se empeña en ver intenciones ocultas en su marcha.

Aguirre ha repetido hasta la saciedad: «¿Cómo se me va a ocurrir enseñarle el camino a Mariano Rajoy?» para aquellos malintencionados que entienden que ¿si ella se va por la corrupción en Madrid, por qué no  Rajoy por la del resto de España?

Lo cierto es que la lideresa madrileña intenta aprovechar siempre el viento a su favor, aunque venga de cara. Y este anuncio sucede cuando en el interior del PP aumentan las voces reclamando a Rajoy que de un paso al lado, tanto si hay nuevas elecciones como si el PP pasa a la oposición.

Porque Aguirre asume la responsabilidad por los escándalos de corrupción, pero en diferido, porque 16 meses han pasado desde que su número 3, Francisco Granados, fuera detenido por montar la trama Púnica.

Las tramas de corrupción que afectan al PP de Madrid o a sus años de presidenta madrileña se remontan en el tiempo

Aguirre acudirá como testigo al juicio por la conexión madrileña de la Gürtel. No sabemos si como presidenta del PP, del gobierno regional o de presidenta de Fundescam, la fundación que figura en la contabilidad opaca de Correa. Entonces parecía que ese paraguas de ‘descubridora’ de la trama la convertía en inmune ante la imputaciones de políticos del PP de Madrid en la red.

Cayeron ante su mirada ‘estupefacta’  Alberto López Viejo, el consejero de Deportes que contrataba a Correa, Benjamín Martín Vasco, Alfonso Bosch, Carlos Clemente Aguado, Guillermo Ortega, Jesús Sepúlveda o Ginés López.

Tampoco a Aguirre se le activaron las ganas de dimitir cuando saltó el escándalo del espionaje en Madrid  o cuando la sombra de la sospecha se ceñía sobre su número dos, Ignacio González y su ático marbellí. Por cierto, otro que ha dimitido, pero con sordina hace quince días como secretario general del PP.

Pero hubo más casos y mas dimisiones, cayó Lucía Fígar y Salvador Victoria, también por la Púnica, y antes Manuel Lamela y Juan José Güemes, ambos imputados por prevaricación y cohecho. Lamela Formaba parte del consejo de administración de una empresa a la que adjudicó en su etapa de Consejero un hospital en Aranjuez y Güemes trabajó para Unilabs, el laboratorio que había conseguido, durante su mandato, un contrato para un servicio recien privatizado.

De todos modos, aunque su dimisión será noticia durante un tiempo, lo cierto es que los días de  Aguirre como presidenta del PP de Madrid estaban contados desde que fue designada candidata a la alcaldía de Madrid por su partido. El precio que asumió entonces fue renunciar a sus cargos en el partido. Algo que ratificó tras perder las municipales.

Maestra en manejar los tiempos en política, Aguirre ha preferido marcharse ahora que asistir a la ceremonia de su sustitución en unos meses. ¿Aguirre o Barberá?. ¿Dos salidas muy distintas a un mismo problema: la corrupción? O ¿simplemente, una decisión de una maestra del regate en corto?