La crónica negra #En140Segundos

Desde que comenzó 2016, los sucesos siguen ocupando gran parte del protagonismo informativo tras la crisis política y la corrupción. Se han producido casos de todo tipo: suicidios, crímenes y sobre todo, historias difíciles de creer. Una historia que ocurrió el pasado año, que se ha dado a conocer porque todavía no se ha juzgado al presunto agresor, es la del taxista al que le arrancaron los ojos.

José Antonio afirma que le han dejado sin vida. Como si de una película se tratase, un día como cualquier otro en el que José trabajaba en su taxi se transformó en un día de horror, en el que él se convirtió en el protagonista de una agresión brutal, más próxima al guión de una película macabra. O al menos, así lo recuerdan José Antonio y sus hijos.

Las Fallas de Valencia, ciudad donde vive con su familia, son días buenos para su negocio, el taxi, por la cantidad de turistas que acuden a los festejos. Pero estas últimas fiestas, pasaron de ser una oportunidad a un drama terrible. Sufrió la agresión de un joven de 19 años en la que José perdió su ojo izquierdo quedando el derecho con un 10% de su capacidad.

Hacía solo un año que contaba con su licencia, pero aún así estaba preparado para cualquier altercado de los muchos que sus compañeros de profesión sufren trabajando por la noche. Pero lo último que imaginaba era quedarse ciego.
Su  agresor, le encargó ir a Ontiyent. Un destino lejano, algo que a José ya le pareció raro.
“Sospeché de un trayecto tan largo. A ver si no me vas a pagar… Pero me dijo que llevaba dinero. Me enseñó un billete de 50 euros y me dijo que había tenido una pelea”.Minutos más tarde, José se detuvo a echar gasolina para poder continuar el viaje. Al llegar a su destino, José redondeó el precio a la baja: 90 euros. El agresor sin mediar palabra, se abalanzó sobre él y le arrancó los ojos.
“Esa forma de agredirme en los ojos ya la tenía que haber hecho otras veces. Creo que quería robarme y dejarme ciego para que no le reconociera.”, afirma el conductor. Ambos salieron fuera del coche, pero José ya había perdido la visión. El joven entonces volvió a meterle los dedos en los ojos. El taxista cayó en una acequia, y cuando pudo salir de ella ya no veía nada. “Solo recuerdo el ruido de los coches a mi alrededor”. El presunto agresor niega la versión de José, y afirma que el conductor  le pidió la cartera y el móvil. Comenzó un forcejeo entre ambos y no recuerda las lesiones que le pudo causar.

Una historia aún sin final pero con algo que sí es concluyente: José ha perdido la vista y según afirma, también la vida.