Al día en 140 segundos, 3 de febrero

Pedro Sánchez se ha tomado en serio lo de ser el próximo presidente del Gobierno. Una vez recibido el apoyo del grupo parlamentario socialista tras ser designado candidato a la investidura, ha dado a conocer su comisión negociadora.

Seis personas cualificadas y con experiencia para conseguir la complicada tarea de armar un pacto que le de los votos suficientes para pasar la investidura. Estarán coordinados por Antonio Hernando, su mano derecha en el Congreso de los Diputados.

Además del portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, la comisión cuenta con dos grandes negociadores: Rodolfo Ares, un histórico del PSOE de Euskadi. Fue consejero del interior durante el periodo de paz que puso al fin al terrorismo de ETA y uno de los artífices del pacto que aupó a Patxi López a la presidencia del Gobierno vasco. Un hombre muy cercano a Patxi López y a Alfredo Pérez Rubalcaba y maestro del regate político.

La otra persona que cuenta con un nítido perfil negociador es José Enrique Serrano, diputado en la anterior legislatura y el hombre clave en la Moncloa como director de Gabinete del Gobierno de Felipe González y José Luis Rodriguez Zapatero, los únicos presidentes socialistas que ha habido en España. La comisión deberá conseguir un gobierno del cambio.

Por ello Sánchez ha elegido para las negociaciones a la diputada socialista catalana -aunque  elegida en las listas por Madrid-,  Meritxell Batet. Batet es la secretaria de Estudios y Programas del PSOE y la persona que coordinó el programa electoral con el que Pedro Sánchez concurrió a las elecciones. También figura en la comisión la senadora asturiana María Luisa Carcedo, secretaria del Bienestar Social del partido, es decir, la responsable de la política social del PSOE.

La lista la completa Jordi Sevilla, como experto económico. Artífice de las medidas sociales aprobadas durante el mandato de Zapatero, fue ministro de Administraciones Públicas de España de 2004 a 2007.

A Sánchez y su comisión negociadora se le presentan varias alternativas para ser presidente del Gobierno. La primera, una coalición de gobierno que alcance el número suficiente de votos y la segunda, ‘un pacto para  superar el examen de investidura. Esta opción no implica necesariamente un gobierno de varios partidos y que le permitiría superar el examen de investidura. A partir de ese momento cada proyecto legislativo será objeto de una negociación a distintas bandas tal y como sucedía en la transición, de la qué tanto se habla, con los gobierno de UCD que siempre estuvieron en minoría.

Un complejo juego de sumas y restas es variado y también dependerá de lo que digan el resto de partidos que obtuvieron representación el 20-D. Ahora estamos a la espera de lo que suceda en el proceso de negociación.