Al día en 140 segundos. 1 de febrero

Los niños protagonizan el último capítulo de la crisis migratoria en la UE. Se ha perdido el rastro de cerca de 10.000 menores. Buena parte de ellos podrían haber acabado en manos de las mafias de trata de personas.

Aunque en el terreno político, resulta significativo el golpe de efecto de Frontex, el órgano europeo que controla las fronteras: los refugiados han desparecido de las playas de Lesbos. Son directamente trasladados a Atenas. Allí son registrados.

Las ONGs y voluntarios denuncian que no pueden entrar en la zona a socorrerlos ni a prestarles las mínimas ayudas. Se supone que desde Atenas se atenderá a su condición de asilados. En el caso de que fueran calificados como emigrantes económicos, serían deportados, la mayoría a Turquía.

Un golpe de efecto que intenta poner de manifiesto la supuesta ineficacia y descontrol del gobierno griego en la crisis migratoria, que se concretó el pasado miércoles con la amenaza de expulsión del territorio Schengen si Grecia no pone solución al problema en el plazo de tres meses.

Da la sensación de que las autoridades comunitarias ha encontrado la excusa perfecta para provocar el Grexit -la salida del país de la Unión Europea- y, en cualquier caso, han elegido un país sobre el que hacer recaer la mala gestión en la crisis de refugiados.

Grecia se defiende con datos y apelando al propio organismo, Frontex, para que se implique junto al gobierno en la devolución a Turquía de los inmigrantes económicos que llegan por el mar Egeo. Al fin y al cabo, el 80% del millón de llegadas el pasado año a Europa se registraron por este punto. En ese mismo tiempo, apenas se ha reubicado a dos centenares de refugiados en otros países.

La Comisión Europea aprobó en 2015 un paquete de 2.400 millones de euros hasta 2020 para repartirse entre los 23 socios comunitarios para paliar la crisis migratoria. Pero Grecia, es el tercer beneficiario, con 474 millones, de los cuales, ha recibido poco más de 250.

Frente a los 8.500 miembros de la Guardia Costera de Grecia, Frontex  ha desplegado unos 530 efectivos y ocho barcos: tres en Lesbos , otros tres en Chios y uno en Samos y Kos respectivamente.

Del mismo modo, los 3.000 millones comprometidos a pagar al gobierno de Turquía y las nuevas condiciones a la hora de obtención de un visado para que se detenga el flujo migratorio no han servido para evitar llegadas masivas ni para que las mafias de tráfico de personas continúen operando con libertad en este país.

Grecia, el país de los dos rescates, planes de ajuste y recortes, lleva gastados desde que comenzó esta crisis 350 millones de euros. Ha perdido el 30% de sus empleos públicos, incluidos los relativos a los controles fronterizos, y el salario de sus militares se ha reducido en un 50%.

La cifra de bajas en el Ejército supera las 3.000 en los últimos 24 meses.

En palabras de un dirigente griego: “Europa debiera de entender que la crisis de los refugiados no es un problema griego, sino europeo”