La crónica negra #En140Segundos : Lucía Garrido

¿Recuerdan el caso de Lucía Garrido? la mujer que apareció muerta hace 8 años en la piscina de su casa en Alhaurín , ¿y la extraña muerte de dos sicarios colombianos en el mismo lugar? Esta semana encontramos novedades sobre un caso que ha estado suspendido en el aire durante ocho años, en los que el marido, Manuel Alonso, ha sido la única persona investigada en el primer caso y el culpable, aunque en defensa propia, en el segundo.

El presunto autor de la muerte de Lucía ha sido detenido en Mijas. El avance de las técnicas en materia de identificación ha permitido determinar la identidad del supuesto autor material de los hechos, pero la operación ha sido declarada secreta, por lo que aún no podremos conocer quién es el culpable. Pero ¿que nos hace pensar que Manuel sigue siendo el principal sospechoso?.

Han pasado ya siete años desde que en la piscina de la casa de Lucía y Manuel, en Alhaurín de la Torre (Málaga) ocurrió el primer crimen. El 30 de abril de 2008 con un fuerte golpe en la cara, apuñalada y flotando en la piscina, aparece el cadáver de Lucía Garrido. La investigación se cerró sin ningún culpable, pese a que todo apuntaba a un caso de violencia de género. Lucía, en varias ocasiones, había denunciado a su marido por malos tratos, por lo que Manuel se convertía en el sospechoso número uno.

El presunto agresor construyó un recinto en los terrenos de su casa para poner un negocio de compra- venta de animales exóticos, para lo que además, necesitaba un permiso de la Junta de Andalucía difícil de conseguir, pero que a Manuel, amigo de Valentín Fernández (teniente de la Guardia Civil) sorprendentemente no le costó ningún esfuerzo. Todos los animales intervenidos en la provincia de Málaga por la Administración, en especial por la unidad del SEPRONA, fueron destinados a la finca de Manuel, por lo que se convirtió en una espectacular fuente de ingresos para la familia. Esta es la primera vez que podemos relacionar a Manuel con el guardia civil. Y no será la última.

Empeñado en quedarse con el negocio para él solo, Manuel quiso echar a Lucía en varias ocasiones de la finca. En enero de 2007, como si de un presagio se tratase, Lucía acudió a la policía y declaró a los agentes el infierno que llevaba viviendo durante 10 años. Lucía declaró en en el cuartelillo “ Insiste en que me vaya de la casa con la niña y que si no lo hago habrá consecuencias…que lo mismo que si entra un ladrón en casa le daría un tiro y que lo tiraba a los tigres, lo mismo podría hacer conmigo”.

La denuncia no prosperó y no hubo orden de alejamiento. La justicia entonces comenzó a ponerse de parte de Manuel.

¿Quería hacerse Manuel con la totalidad del negocio? ¿Tenía Lucía información oculta sobre los negocios de su marido? ¿tenía Manuel algún interés compartido con los agentes de la guardia civil a los que ella acudía asustada? El juez le dejó en libertad sin cargos por falta de pruebas, después de una investigación superficial por parte de la benemerita. Su amigo el teniente Ignacio, estaba entre los investigadores. Manuel alegó que se encontraba de viaje en Ronda el día del asesinato, algo que pudo justificar en el juicio presentando tickets y grabaciones de los peajes.

El asesinato ocurrió de manera silenciosa. Lucía tenía que haber ido a buscar al colegio a su hija, pero nunca lo hizo. Apareció muerta en la piscina. Golpeada, magullada y flotando sin vida. No parece haber sido un accidente, aunque la guardia civil trata la investigación como si lo fuera. Los mismos agentes, que cada vez que acudían al domicilio porque Lucía llamaba asustada denunciando a su marido, se reían de ella y se marchaban dando la mano a Manuel. Eso es lo que cuenta Rosa, la hermana de Lucía, que hace hincapié en que la muerte de su hermana ha sido la brutal consecuencia de la escasa investigación por parte de los agentes, amigos de Manuel.

Un año después en 2009, en el mismo domicilio del crimen, Manuel tiroteó a dos sicarios colombianos. La coartada de Manuel una vez más fue clara: lo hizo en defensa propia. Un mes después tampoco es declarado culpable,  y además se archiva el caso de la muerte de Lucía.

En 2010, Manuel vuelve a la actualidad informativa al ser detenido en una operación antidroga ¿junto a quién? Valentín, el teniente de la Guardia Civil que llevó  las investigaciones de la muerte de Lucía y de los dos sicarios. Se abre una encrucijada de sospechas.

Tanto es así que el juzgado de violencia de Género número 1 de Málaga reabre la investigación por la muerte de Lucía, y la jueza decide poner el caso en manos de la Policía Nacional y no de la guardia civil. Demasiadas cosas extrañas entre el cuerpo y el sospechoso. Manuel es imputado por homicidio en 2013.

En 2014, cinco años después, un testigo protegido asegura que Manuel le dijo que la vida de una mujer “te puede costar 3.000 euros”. “Lo decía con toda la naturalidad del mundo. Te dejaba frío”, asegura. «Manuel había tenido un divorcio anterior que le había costado mucho dinero y es entonces cuando decía que a él una mujer no le volvía a arruinar. Que en el caso de que le pasara lo mismo, la ponía a secar», afirma. La situación actual de Manuel es la misma de siempre. Sigue viviendo en su casa y muchos vecinos testificarían contra él, pero no lo hacen por miedo.

En este tiempo, Rosa, la hermana de Lucía, ha batallado para conseguir justicia. Asegura que se trató de una muerte anunciada. «Ella siempre decía: si me pasa algo apuntarle a él directamente, yo no tengo enemigos», cuenta Rosa en una entrevista para TVE.

Con la identificación del supuesto autor material de los hechos, nos encontramos más cerca del desenlace de una historia, que parece haber sido sacada del cine más negro.