¿Están fumigando el cielo para que no llueva? ¿Conspiración o realidad?

¿Se ha fijado alguna vez en el rastro que dejan los aviones comerciales en el cielo? ¿Ha pensado que estas estelas podrían ser dañinas?

Desde hace años circula una teoría: hay otro tipo de aviones que surcan los cielos dispersando productos químicos con el objetivo de diseminar las nubes y evitar que llueva. ¿Para qué?, según los seguidores de esta teoría ‘conspirativa’, para alterar el clima de determinadas zonas por intereses económicos.

Las razones para hacer esto son variadas, desde la de asegurar un buen clima que favorezca el turismo hasta la de evitar que crezcan determinados cultivos.

A los productos químicos que supuestamente lanzan estos aviones y a las estelas que forman se les denomina genéricamente con el anglicismo chemtrails. Los primeros avistamientos datan de 1997. A diferencia de la estela de condensación producida por el vapor de agua que surge de la combustión de los motores en la mayoría de los aviones, los chemtrails forman una nube artificial alargada que se encuentra a baja altura y que es más persistente.

Una presencia en el cielo que dio alas a la imaginación y a las teorías y estudios que aseguran que estas raras nubes aparecen en zonas donde no están identificadas rutas o corredores aéreos y que, incluso, provocan problemas de salud. La conclusión se extendió como la espuma: estaban fumigando el cielo con alguna sustancia química.

Aunque a diferencia de lo que señalan esas teorías, en opinión de Ana Casals, portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología Española (AEMET), estas estelas que se observan en el cielo están formadas por agua condensada que sale del motor del avión y debido al contraste y a la humedad permanecen en el cielo más tiempo de lo habitual.

Valencia

«Nos fumigan»

La asociación Guardacielos en colaboración con la Universidad de Cambridge, han impartido conferencias sobre este asunto. Esta asociación lleva más de dos años denunciando estas presuntas fumigaciones llevándolo también ante el Parlamento Europeo.

Josefina Fraile, la ex alcaldesa de Velilla del Río Carrión, un pueblo de Palencia, que además trabajaba como intérprete en la Comisión Europea, asegura que estas fumigaciones llevan ocurriendo desde 1999 y son llevadas a cabo por aviones militares de la OTAN que ponen en escena programas de geoingeniería.

Se trata, según ella, de una ingeniería climática que manipula a gran escala el clima planetario para contrarrestar, en un principio, el calentamiento global. Fraile afirma también que actualmente se están utilizando drones en vez de aviones para despistar la mirada de los curiosos.

Los expertos que defienden esta teoría afirman que los materiales que componen los chemtrails son: dióxido de plomo, yoduro de plata, diatomita y azufre y pueden provocar efectos neurológicos, daños en el corazón, trastornos gastrointestinales, asfixia y efectos dermatológicos.

Ahondando en esta teoría, la web yanomiramoselcielo recoge el testimonio de cuatro trabajadores de la Agencia Estatal de Meteorología de España (AEMET), que afirmaron el 4 de octubre de 2014 en una entrevista en la Cadena SER que nuestro país está siendo rociado por aviones que esparcen materiales dañinos como los ya citados.

En su opinión, el objetivo es alejar las lluvias y subir las temperaturas para que haga buen tiempo durante todo el año y fomentar así el turismo de sol. Las zonas más afectadas son la región de Murcia, la Comunidad Valenciana y la provincia de Almería. Según estos meteorólogos, la falta de lluvia estaría dando lugar a problemas respiratorios.

No obstante, y a pesar de estas declaraciones, no existe ningún informe clínico conocido -ni público ni privado- que sostenga estas afirmaciones.

La teoría de los chemtrails cuenta con su propio estudio científico. El investigador norteamericano J. Marvin Herndon, intentó publicar un artículo en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, en el que analizaba muestras del medio ambiente comparadas con partículas volátiles de los supuestos aviones fumigadores.

Sus conclusiones establecían que ambas partículas eran idénticas y profundamente dañinas para la salud porque contenían metales tóxicos, aluminio y elementos radiactivos. Las consecuencias  en la salud, según su opinión, podrían ser desde déficit de atención, síntomas de hiperactividad hasta Parkinson o Alzheimer.

Pero el artículo nunca llegó a ver la luz. Fue rechazado por dos motivos: las muestras no estaban bien recogidas y la cantidad recogida era insuficiente para extraer datos concluyentes, y únicamente se compararon dos tipos de partículas; no se exploraron otras fuentes.

¿Porqué no llueve? La teoría de los Chemtrails

¿La geoingeniería ayuda a combatir el cambio climático o genera el efecto contrario?

La geoingeniería pretende abordar el problema del cambio climático desarrollando técnicas para influir en el clima y combatir así el calentamiento global. John Holdren, consejero de Barack Obama en ciencia y tecnología, apuesta por esta disciplina para enfriar el planeta y combatir el calentamiento. Para ello es necesario liberar partículas de sulfato de bario, magnesio, aluminio, nano-fibras, esporas de bacillus de la sangre y otras sustancias químicas para reflejar la luz del sol lejos de la Tierra.

Pero la geoingeniería tiene consecuencias graves. Según el National Center for Biotechnology Information (NCBI), la geoingeniería es responsable, entre otras cosas, de las neurotoxinas que se encuentran en la sangre humana que podrían derivar en esclerosis múltiple. Esto mismo denuncia la asociación Guardacielos, que afirma que a través de las técnicas de geoingeniería esparcen los chemtrails y logran así que no llueva en determinadas zonas.

La Sociedad Americana de Meteorología afirma que: «Por ahora no podemos cuantificar los beneficios significativos de la geoingeniería a gran escala, y tampoco si esos beneficios superan sustancialmente los inconvenientes». Añade que la geoingeniería debe considerarse con cautela porque manipular el clima puede desencadenar consecuencias adversas e imprevisibles.

Un fenómeno a nivel mundial

Los chemtrails, relacionados con la geoingeniería por aquellos que creen en teorías ‘conspirativas’, han sido fotografiados no solo en España, también en otros países como Argentina o Alemania, donde se están denunciando estas presuntas prácticas. El canal internacional RTL emitió un reportaje en el que se aseguraba que: «Aviones militares del Ejército Federal Alemán están manipulando nuestro clima y las sospechas se han visto confirmadas» «Es obvio que enormes regiones están siendo contaminadas con acciones clandestinas y todo esto tiene que hacerse público de una vez”

En cualquier caso y sea o no cierta esta teoría, sea o no sea verdad la versión de los llamados conspiranoicos, nuestros cielos son territorio de experimentación desde hace décadas. En abril de 2002 el gobierno británico reconoció haber fumigado entre 1940 y 1980 diversas áreas pobladas con compuestos químicos. Salieron a la luz alrededor de 230 casos de experimentación ilegal química y bacteriológica.

Habrá que mirar al cielo para encontrar las respuestas. Pero habrá que hacerlo con cuidado.