La economía de China crece por debajo del 7% al año

El dato de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) de China, el 6,9 % en 2015 respecto al 7,3% en 2014, revela el ritmo de crecimiento más bajo de los últimos 25 años. Las principales bolsas de China consiguieron un avance superior al  3%.

El crecimiento del PIB de China fue ralentizándose gradualmente a lo largo del pasado ejercicio, con una expansión interanual del 7% en el primer y segundo trimestre, que bajó al 6,9% en el tercero y al 6,8% en el cuarto.

La Bolsa de Shanghái finalizo la sesión con un 3,22%, hasta 3.007,74 puntos, por otro lado, la Bolsa de Shenzhen ganó un 3,57%, hasta 1.895,75 puntos.

El selectivo CSI300, en el cual se agrupa las mayores empresas cotizadas de Shanghái y Shenzhen, aumentó un 2,95% al cierre, situándose en los 3.223,12 puntos.

Una economía estable

La Oficina Nacional de Estadísticas de China destacó que «la economía ha alcanzado un desarrollo moderado, aunque estable y sólido», a pesar del «complicado entorno internacional» y la creciente presión a la baja sobre la economía.

En el conjunto de 2015, el sector primario experimentó un crecimiento del 3,9%, mientras que la industria creció un 6% y el sector servicios un 8,3%. Por primera vez, el peso del sector servicios en la economía china superó el 50%, reflejando el cambio de paradigma económico desde la producción de bienes a bajo coste hacia el consumo.

Por su parte, la suma de las exportaciones e importaciones chinas alcanzó los 24,58 billones de yuanes (3,44 billones de euros), un 7% menos que el año anterior. Las exportaciones de China bajaron en 2015 un 1,8%, mientras que las importaciones disminuyeron un 13,2%.

La sociedad de China frente a la economía del país

China, enfrentada a un fuerte crecimiento de los salarios -de un 7,4% en términos reales el año pasado-, un gran exceso de capacidad y un rápido envejecimiento de su población, se encuentra en pleno cambio de su economía. El objetivo es pasar de un anticuado modelo basado en las exportaciones, el bajo coste y el crecimiento por encima de todo a otro basado en el consumo interno y la innovación.

La gran incógnita es hasta qué punto el Gobierno chino podrá continuar en el futuro el ritmo de crecimiento de tal modo que se mantengan los niveles de creación de empleo, ampliamente percibidos como el factor clave para mantener la estabilidad social, la prioridad absoluta de Pekín.