Información clasificada: no se habla de suicidios en la policía

El suicido es un tema tabú en la Policía. Oficialmente no existen datos. No obstante, según los sindicatos policiales, desde el año 2000 se podrían haber contabilizado 125 casos.

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Datos de Unión Federal de Policía

Según el Sindicato de Policía y el Observatorio de la Ciudadanía, la presión a la que son sometidos en el trabajo y sobre todo, la complicada situación personal, es la causa que lleva a quitarse la vida a estos agentes, en la mayoría de los casos suicidándose con el arma que portan.

Según las mismas fuentes, de los 125 suicidios, 118 eran hombres y 7 mujeres. De ellos, 107 se suicidaron con arma de fuego (su propia arma), 11 murieron ahorcados, 3 por la ingesta de fármacos y otros 3 por otros medios. La ciudad que registra mayor tasa de suicidios es Madrid, seguida de Barcelona y Valencia.

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Tampoco existen registros oficiales de suicidios en la Guardia Civil, hay que acudir a los sindicatos (AUGC) para descubrir qué es lo que ocurre en el Cuerpo. Los sindicatos afirman que una parte de los suicidios se produce por la presión en un entorno militar. Un hecho, que no se da en la Policía Nacional, donde parece ser que son los problemas personales los que abocan al suicidio.

¿Por qué se suicidan?

«Un padre llamó a la unidad diciendo que su hijo se iba a suicidar. Si el padre llamó diciendo que su hijo se iba a suicidar, es porque el hijo se lo habría dicho… Quien tuvo que reaccionar, no lo hizo», afirma José Manuel Sánchez Fornet, expresidente del sindicato Unificado de policía (SUP), actual portavoz del Observatorio de la Ciudadanía contra la Corrupción (OCC),

La gran mayoría de los suicidios se produce en las comisarías, al entrar o al salir del trabajo, aunque no tengan que ver con cuestiones estrictamente profesionales y solo tengan relación con su situación personal.

Bajas psicológicas que se saldan con una vida

Periódicamente se produce un fenómeno de «altas masivas» entre los agentes que se encuentran de baja. Los jefes de la Policía, a través de los servicios médicos, provocan estas altas masivas para cubrir las necesidades del Cuerpo, según denuncia el portavoz del sindicato. Esto lleva a que personas que se encuentran aún con problemas psicológicos, vuelvan a recuperar su arma, y en alguna ocasión, se suiciden.

» A un compañero que tenía un problema psicológico le dieron el alta, y en el momento en que se la dieron, cogió la pistola y se pegó un tiro», afirma Jose María Benito, portavoz de la UFP.

Suicidios que mientras para sus compañeros son incomprensibles, para los altos cargos pasan desapercibidos. Al menos, eso es lo que parece cuando se produce el suicidio de un agente en su primer día de incorporación al trabajo, tras una baja psiquiátrica.

Pruebas de acceso que pasan al olvido

Pruebas que aún siendo difíciles crean un cuerpo de seguridad con » poca cabeza», donde la legalidad a veces está desvirtuada. Los sindicatos no solo reclaman ayuda psicológica para los agentes que se encuentran de baja, también hacen hincapié en la necesidad de controlar y evaluar de manera periódica la estabilidad psicológica de todo el Cuerpo.

Los sindicatos denuncian que el gobierno, independientemente de quién lo presida, ha dado la espalda al Cuerpo Nacional de Policía en su lucha contra el suicidio de sus agentes. Por ello, el 29 de octubre de 2015, la Unión Federal de Policía (UFP), solicitó al Secretario de Estado de Seguridad del Ministerio del Interior, la creación de un gabinete de atención psicosocial en la Policía Nacional que permita tomar medidas adecuadas sobre la salud mental en el entorno laboral, cuya función sea disminuir la tasa de suicidios.

Algo que se limita a las pruebas de acceso, y que según el sindicato son insuficientes para evaluar a un agente durante toda su vida profesional.

«Se busca un perfil de policía que no tiene nada que ver con una policía democrática. Aquí hay alguien que llora cuando ve la bandera y dice ‘Viva España’, y eso le abala para entrar en la policía…y no se busca otro perfil que sea mentalmente más fuerte, más formado, que conozca que está para cumplir la ley», declara Sánchez Fornet.

La UFP denuncia la falta de medidas de vigilancia de la salud de los funcionarios: afrontar el estrés laboral, identificar, medir y valorar los factores de riesgo psicosociales e investigar incidentes, entre otros.

Los sindicatos tan solo piden una evaluación constante de los agentes ya que se trata de policías, que pertenecen a un cuerpo de seguridad en el que portan armas, y en el que la estabilidad psicológica del agente debe tener mayor relevancia porque además de poner en riesgo a otras personas puede suponer un auténtico peligro para su propia vida.