Los kurdos quieren la autonomía en Turquía

 

El Congreso de la Sociedad Democrática (DTK), que aglutina a las principales organizaciones políticas y no gubernamentales kurdas, ha publicado este domingo una declaración en la que defiende que la autonomía para las regiones turcas de mayoría kurda es la mejor salida ante la actual escalada de violencia entre las fuerzas de seguridad y las milicias del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

El DTK pide la formación de regiones autónomas con “organismos de autogobierno elegidos en asambleas formadas con esencia democrática y dentro del alcance de los principios básicos de la nueva Constitución democrática turca”, según la declaración, recogida por la agencia de noticias Firat.

Estos organismos autónomos contarían además con importantes competencias en el ámbito fiscal, educativo y de la seguridad, según la propuesta del DTK, que matiza que es un planteamiento abierto a las negociaciones y a las críticas.

“Esta es una cuestión de democracia y libertad que se puede acordar solo mediante el diálogo y la negociación política” y por ello pide la reanudación de las negociaciones de paz entre el Gobierno y las organizaciones kurdas “y en consecuencia la liberación del líder kurdo, Abdulá Ocalan”, una cuestión “esencial”.

Además, el DTK defiende la “resistencia” ante la ofensiva militar y policial turca en las regiones de mayoría kurda. “Las zonas en las que el pueblo ha declarado el autogobierno están siendo atacadas con carros de combate, artillería y miles de policías y soldados desde hace meses”, denuncia el DTK. “Estos ataques buscan el asesinato en masa y la intimidación de la gente y no solo causan víctimas, sino que también destruyen nuestro patrimonio histórico-cultural”, añade.

Por todo ello para el DTK “esta resistencia se basa en el derecho legítimo y triunfará al final”. “Esta resistencia será juzgada por la Turquía democrática, por la Historia y por la Humanidad”, apostilla.

Unos 200 presuntos milicianos del PKK y otros 200 militares y policías han muerto desde el pasado 15 de diciembre, cuando las fuerzas turcas iniciaron una ofensiva contra el grupo kurdo.

En julio se rompió el alto el fuego pactado por el PKK y Turquía en el marco de unas negociaciones de paz que pretendían cerrar un conflicto que se ha cobrado unas 40.000 vidas desde que estalló, en 1984.