El Papa reclama la paz en el mundo en su bendicion ‘Urbi et Orbi’ por Navidad

El Papa ha reclamado la paz para el mundo durante la tradicional bendición ‘Uri et Orbi’ (a la ciudad y al mundo) que ha impartido el día de Navidad, en un mensaje en el que ha recordado las “masacres terroristas”, la tensión en Tierra Santa o los cristianos perseguidos.

Asomado al balcón de la Logia central de la Basílica de San Pedro, al igual que otros años, Francisco ha repasado las guerras y males que afligen al mundo para pedir la paz, de la que ha señalado que si existe verdaderamente “no hay lugar para el odio ni para la guerra”.

El Pontífice argentino ha lamentado durante la bendición dirigida ‘Urbi et Orbi’ que en Tierra Santa continúan “las tensiones y las violencias y la paz queda como un don que se debe pedir y construir”.

“Que los israelíes y palestinos puedan retomar el diálogo directo y alcanzar un entendimiento que permita a los dos pueblos convivir en armonía, superando un conflicto que les enfrenta desde hace tanto tiempo, con graves consecuencias para toda la región”, ha reclamado.

El Papa aboga por ahontar en los acuerdos de la ONU para la paz en Siria y Libia

En este sentido, ha abogado por que el acuerdo alcanzado en el seno de las Naciones Unidas “logre cuanto antes acallar el fragor de las armas en Siria y remediar la gravísima situación humanitaria de la población extenuada”. “Es igualmente urgente que el acuerdo sobre Libia encuentre el apoyo de todos, para que se superen las graves divisiones y violencias que afligen el país”, ha reclamado.

Por otro lado, ha evidenciado la necesidad de que la Comunidad internacional ponga su atención de manera unánime “en que cesen las atrocidades que, tanto en estos países como también en Irak, Yemen y en el África subsahariana, causan todavía numerosas víctimas, provocan enormes sufrimientos y no respetan ni siquiera el patrimonio histórico y cultural de pueblos enteros”.

También ha hecho un llamamiento para que la Navidad “lleve la verdadera paz también a Ucrania, ofrezca alivio a quienes padecen las consecuencias del conflicto e inspire la voluntad de llevar a término los acuerdos tomados, para restablecer la concordia en todo el país”.

Durante su alocución, Francisco ha reclamado que “sean recompensados con abundantes bendiciones todos aquellos, personas privadas o Estados, que trabajan con generosidad para socorrer y acoger a los numerosos emigrantes y refugiados, ayudándoles a construir un futuro digno para ellos y para sus seres queridos, y a integrarse dentro de las sociedades que los reciben”.