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La actualidad política ebulle en un caldero en el que los líderes de los principales partidos cada vez flotan más a la deriva. Lo fraccionado del parlamento y la incapacidad para llegar a acuerdos están acercando cada vez más la posibilidad de convocar nuevamente elecciones. Algo que Rivera y Sánchez quieren evitar. Rajoy ha iniciado una ronda de contactos con todos sus contrincantes y el primero en pasar por caja ha sido el actual líder de la oposición.

Pero la reunión ha servido más bien de poco, Sánchez llegaba a la Moncloa y le recibía Mariano Rajoy pero ambos líderes posaban ante los medios en un clima frío y muy distante. La reunión ha durado poco, menos de una hora y Pedro Sánchez continúa asegurando que votará no a la investidura de Rajoy porque los españoles han votado por el cambio y van a explorar todas las opciones para que finalmente gobierne el cambio. Esto, que podría interpretarse como una de guiño-guiño a Pablo Iglesias, pues no lo es tanto, porque hay un asunto clave en el que el PSOE y Podemos no se ponen de acuerdo y tiene que ver con Cataluña. Podemos está a favor del referéndum y Sánchez no, porque iría contra la constitución.

Es precisamente por ello, que Albert Rivera ha ofrecido una rueda de prensa en la que pide que se forme una mesa de negociación entre PP, PSOE y el partido que lidera, Ciudadanos, para hacer frente común al debate soberanista, formando una especie de bloque constitucional, que defienda la unidad de España, motivo por el cual, Podemos no está invitado a esta mesa. Según Rivera, Iglesias quiere romper España. Si los tres partidos se unieran, Iglesias se convertiría con sus 42 escaños y los 27 de las coaliciones, en el líder de la oposición. Rivera también ha mantenido que se abstendrá en la investidura de Rajoy porque lo último que quiere, y lo último que necesita su partido son otras elecciones, aunque se ha mostrado dispuesto a cambiar su postura si PP y PSOE aceptan su oferta y se producen acuerdos de fondo.