¡Segundos fuera!… últimos mensajes de campaña

Lograr la mayor movilización posible el 20-D apelando a indecisos y abstencionistas. Con unas encuestas tan apretadas y con lo que hay en juego, este parece ser el objetivo de los mítines de cierre de campaña en estas elecciones generales.

Aunque lo de la ventaja de la movilización va por barrios y se antoja como la tabla de salvación del PSOE para maquillar una derrota que podría ser histórica o de Ciudadanos, donde el transcurrir de la campaña les ha hecho tomar la pendiente en los sondeos. Por el contrario, a Podemos, Izquierda Unida y Partido Popular, parece que los quince días de debate y controversia les aúpan.

Pero si la movilización es importante, no lo es menos decantar el voto de esos cuatro españoles de cada diez que han llegado a la recta final sin tener muy claro cual será su apuesta final. Una cita con las urnas que puede acabar con el bipartidismo en España y que también ha acabado con parte de la iconografía habitual de las campañas, ofreciendo un espacio destacado a las redes sociales.

Sánchez reclama una oportunidad en nombre de la historia del PSOE y los avances sociales

Y a los dos grupos, indecisos y abstencionistas -como viene siendo habitual- se han dirigido los discursos finales. Los socialistas no han renunciado a la tradición del mitin doble y Pedro Sánchez se ha desdoblado primero en Barcelona y finalmente en un polideportivo de Madrid: un escenario similar al elegido para arrancar su campaña electoral.

Cierre campaña PSOE

Sánchez, como buen jugador de baloncesto, sabe que los tres minutos finales pueden ser decisivos en cada partido y se ha concentrado en un doble mensaje: el PSOE es la única alternativa real de gobierno y para prueba un botón, todas y cada una de las conquistas sociales conseguidas en España llevan la rúbrica del partido de la rosa. En eso, y en pedir una oportunidad a desencantados y nuevos votantes para seguir haciéndolo posible.

 

Rajoy avisa que se adivinan pactos en el horizonte de todos contra el PP

Cierre campaña electoral del PP

Rajoy ha preferido el sosiego y una buena mesa de por medio para dar por cerrada una campaña para él llena de sobresaltos, dialécticos, en su cara a cara y físicos, tras la agresión sufrida. Así que, tras pasar por Valencia, unas horas después, cierre de campaña en cena-mitin en Madrid, en el Ifema, para desde su posición de ‘rey de la montaña desgranar “en serio” sus últimos mensajes, que se resumen en uno: votar al PP es la única forma de garantizar un gobierno estable y fuerte que profundice en la recuperación económica.

Eso, sin olvidar el aviso a navegantes de que todos, Ciudadanos, Podemos y PSOE se han conjurado para acabar con su cuatrienio de mejoría y desalojar al PP de la Moncloa a cualquier precio.

 

C´s y Rivera, una campaña larga y plagada de contratiempos

Cierre de campaña Ciudadanos

También han elegido Madrid como escenario final de la campaña Albert Rivera y Ciudadanos, que seguro supone un balón de oxígeno para los partidarios del partido naranja. Porque ciertamente, les han sobrado los quince días de campaña.

Se habrían evitado los pequeños escándalos a los que se han visto sometidos, ya sea en forma de traicioneros tuits de candidatos sobre el holocausto que tienen efecto boomerang o dimisiones de candidatos por sospechas de corrupción.

Rivera ha demostrado que prefiere los platós de televisión a los escenarios de los mítines y dentro de los primeros las entrevistas a los debates. En cualquier caso, y fiel a su estilo, Rivera ha culminado con su mensaje talismán: Si no resulta elegido presidente del Gobierno será líder de la oposición.

 

Podemos, acariciando el ‘sorpasso’

A los chicos de Podemos les va la marcha, por algo proceden, la mayoría, del activismo político, y se sienten cómodos en la calle, en las redes y en los platós. Así que, si por ellos fuera, la campaña volvería a las tres semanas de duración…. y como muestra, la apoteosis final en Valencia acompañada con una de las figuras emergentes dentro de los partidos emergentes: la alcaldesa de Barcelona Ada Colau en un multitudinario mitin con sabor a victoria.

Cierre de campaña Podemos en Valencia

Porque Iglesias, como Rivera, aspira a ser, si no puede ‘okupar’ la Moncloa, el líder de la “muy leal oposición”. Un gobierno u oposición, eso sí trasversal. Nada de izquierdas ni derechas, los de arriba y los de abajo. Por cierto, sin olvidar las alusiones a ‘la casta’ que han reaparecido en la escena política.

Alberto Garzón, el figurante sin frase, en esta campaña confía en superar la barrera del 5% de los votos, que le permitiría formar grupo Parlamentario a Unidad Popular- Izquierda Unida en la Carrera de San Jerónimo e influir en el futuro gobierno.

Eso, sin contar a nacionalistas, vascos y catalanes, que han desaparecido del foco mediático, pero que acumularán el 21 D un buen puñado de escaños que quién sabe si les darán, una vez más, un papel de árbitro en el apasionante escenario político que se aventura tras estas históricas elecciones.