La campaña de Podemos, pugna por Andalucía, Martutene y Star Wars

La campaña de Podemos arrancó con modestos (desde cierto punto de vista, si tenemos en cuenta la juventud del proyecto, los resultados no son nada desdeñables) resultados en las encuestas que confirmaban el bajón de la formación morada que los últimos barómetros del CIS venían arrojando. ¿La pega? El CIS no sumaba al total de votos, los procedentes de las tres coaliciones con las que el partido se presenta en las circunscripciones gallegas (En Marea), valencianas (Compromís) y catalanas ( En comú podem). Al sumar las encuestas de consultoras como Sigma Dos o Metroscopia, los votos a estas coaliciones, el partido que lidera Pablo Iglesias experimentó un repunte, y con ello, un subidón de autoestima.

Para el anecdotario de esta campaña quedará el «calma, Pedro, calma» de Iglesias a Sánchez durante el debate a cuatro, debate que según los sondeos de numerosos medios de comunicación, ganó de sobra el máximo dirigente de Podemos, seguido de Soraya Sáenz de Santamaría (meritorio segundo puesto teniendo en cuenta que la vicepresidenta del Gobierno no era la candidata de su partido). Su discurso final, el que dedicó a los españoles en su minuto de oro, contribuyó también a otorgarle el protagonismo que sin duda acaparó durante el encuentro, al igual que su actitud hacia sus contrincantes, a quienes llamaba por el nombre de pila y a quienes hacía continuos guiños. Quien también brilló en el debate a nueve fue uno de sus pilares en el partido, Íñigo Errejón, aunque no tanto como para arrebatarle al candidato Garzón el puesto de vencedor.

Y así ha sido esta campaña de Podemos, Pablo e Íñigo, Íñigo y Pablo. Y mediática, muy mediática, tal como nos tienen acostumbrados desde los albores de su actividad política. Poco antes del arranque, Pablo Iglesias fue haciendo públicos sus fichajes estrella, como si de Florentino Pérez se trataba. Al ‘galáctico’ hermano de Wert se sumaba el ‘galáctico’ José Julio Rodríguez, ex Jefe del Estado Mayor de la Defensa en tiempos de José Luis Rodríguez Zapatero. También, la jueza Victoria Rosell y el juez Juan Pedro Yllanes. Por supuesto, se cumplieron los pronósticos y la ex pareja de Iglesias, Tania Sánchez, completó su paso de IU a Podemos.

Al margen de todo esto, Iglesias ha aprovechado el tirón mediático mundial del estreno de Star Wars y nos ha sorprendido con varios vídeos electorales inspirados en la archiconocida saga. Inteligente, llega a todos y conecta con su generación, la que vio estrenarse la primera trilogía en el cine.

Su discurso ha ido moderándose, no ha sido tan agresivo como el que le llevó a la Eurocámara e insiste en la lucha de clases, en ricos y pobres, más que en izquierda y derecha. Aunque es sabedor de que ha de recoger todo el voto descontento de la izquierda para alcanzar sus objetivos. Es por ello que ha redoblado sus esfuerzos de campaña en el feudo socialista por excelencia, con tres actos electorales en Andalucía. También, su campaña ha llegado a Martutene, San Sebastián, donde ha reclamado el acercamiento de presos de ETA, algo que, sus contrincantes no han dudado en usar como arma arrojadiza.

Además, Pablo Iglesias ha decidido cerrar la campaña en Valencia, desmarcándose del resto de partidos, que lo han hecho en Madrid, una muestra más de rebeldía (¿real? ¿impostada?) de la que siempre ha querido hacer gala.