La actualidad de la crónica negra #En140Segundos

La seguridad víal, esa asignatura que seguimos teniendo pendiente. El puente de la Constitución nos ha dejado 23 muertos en las carreteras, son siete más que en el puente de 2014, 23 familias que en vísperas de la navidad, habrán cambiado sus vidas para siempre. Pero los accidentes no son la única lacra a la que casi nos hemos acostumbrado, no. Nos toca volver a hablar de violencia machista.

En el centro de Baza, Granada, un matrimonio regentaba una pequeña joyería. Un establecimiento que durante algunos días permaneció cerrado sin ninguna explicación. Fue un vecino del municipio, quien extrañado ante la situación, pensó que algo podría estar ocurriendo y no se equivocaba. Dio aviso a la Policía, que no pudo hacer más que certificar la terrible corazonada del lugareño. Los agentes hallaron los cuerpos sin vida de la pareja en su domicilio. Los cadáveres estaban en distintas estancias, y dentro se localizaron un cuchillo, una escopeta y manchas de sangre. Él estaba en tratamiento psiquiátrico y  ella  no había  presentado antes ninguna denuncia, pero todas las pruebas apuntan hacia un nuevo posible caso de violencia machista.

Dormía plácidamente en su casa, donde creía estar segura, pero durante la madrugada, su expareja irrumpió en la vivienda para acabar con su vida. Tenía 36 años y era hija de la cantaora Juana Vargas, él 40. Había presentado denuncias previas, pero ha tenido que morir para que él pase a disposición judicial. Se encuentra ingresado en el hospital tras haberse autolesionado.

No solo le pegaba y amenazaba, también, le divertía inyectarle cocaína y heroína en los brazos y los pechos. Ha sido detenido y condenado a dos años y cuatro meses de cárcel.

El 1 de octubre de 2014, el condenado inició una discusión con su pareja, fue entonces cuando “le propinó fuertes manotazos, mientras le amedrentaba diciéndole que era una puta, una guarra y se iba con todos los tíos”.

Existía una orden de alejamiento, pero pese a ello, el maltratador acudió al domicilio para volver a inyectarle droga en los pechos y los brazos. La víctima sufrió distintas lesiones que requirieron incluso de tratamiento quirúrgico y diez días de ingreso hospitalario. Después de todo esto, reincidió, volvió para llevársela con él del hospital Virgen del Rocío, donde ella pasaba su convalecencia, gritó ‘venga, vámonos, vente conmigo’.

Vanesa debería estar disfrutando de su luna de miel, pero en lugar de eso está en la UCI en un hospital de Galicia. Es Guardia Civil y la situación de acoso a la que le sometían sus compañeros le ha llevado a intentar suicidarse disparándose en el abdomen. La razón por la que Vanesa era objeto de burlas era su condición sexual, acababa de casarse con su novia. Antes de llevar a cabo este intento de suicidio Vanesa Fraga fue dejando pistas a través de las redes sociales del calvario que estaba sufriendo.