Las mujeres dan un paso adelante en Defensa y podrán participar en cualquier unidad de combate militar de Estados Unidos. Una decisión histórica que termina con el proceso iniciado que arranca en 2013 de la mano del jefe del Pentágono Leon Panetta para acabar con las prohibiciones establecidas en una ley de 1994 en la que vetaban a las mujeres a pesar de que el país está involucrado en guerras desde hace más de 10 años.

Unas 300.000 mujeres han sido destinadas a las guerras de Afganistán e Irak y más de una se a topado con situaciones de combate e incluso algunas de ellas murieron por ataque enemigo.

Este proceso llega a su climax tras la apertura del mundo militar iniciada por Barack Obama. Primero se derogó la prohibición de acceso al servicio militar a las personas declaradas abiertamente homosexuales y después se han endurecido las medidas contra los abusos sexuales en el Ejército.

Los Marines aún no dan el paso

Panetta acabó con las restricción de las mujeres en 2013, pero permitió que cada rama militar estudiara excepciones. Todas estaban de acuerdo excepto los Marines.

Joseph Dunford, el jefe del Estado Mayor, máxima autoridad hasta septiembre de este año, apoyaba excluir a las mujeres en determinadas posiciones de combate en primera línea.