El Papa culmina su gira por África en la mezquita de Bangui (República Centrofricana)

“Digamos juntos no al odio, a la venganza y a la violencia, especialmente a la perpetrada en nombre de la religión o de Dios. ¡Dios es paz! ¡Salaam!”. Con estas palabras el Papa culmina su discurso en la mezquita de Bangui (República Centroafricana) una de las etapas más peligrosas a las que se ha enfrentado el Pontícife en su gira por África.

República Centroafricana (RCA), un país en guerra entre cristianos y musulmanes, se ha mantenido tranquilo durante estos días con la presencia de Francisco. Los cascos azules de Naciones Unidas trabajaron durante más de 48 horas acondicionando la zona para proteger al Santo Padre.

La mezquita de Bangui se rodeó de gente, que sin miedo, se animó a ver al Papa. El imán de la mezquita central, Tidiano Moussa Naibi, agradeció al Santo Padre que les otorgará la oportunidad de dar a conocer al mundo entero la situación en la que se encuentra el lugar.

Las palabras del Papa emocionaban a casi todos los presentes mientras pedía la paz entre ciudadanos de diferentes credos: “Somos hermanos. Debemos considerarnos como tales y comportarnos como tales”.

RCA está formado por un 35% de personas que profesan la religión animista, un 25% de católicos, un 25% de evangélicos y un 15% de musulmanes. Una diversidad religiosa que ha juicio del Papa no supone razón suficiente para la situación que atraviesa el país: “Sabemos bien que la violencia que ha sacudido vuestro país no estaba fundada en motivos verdaderamente religiosos. Debemos permanecer unidos para que cese toda acción que, de una parte u otra, desfigura el rostro de Dios y pretende, en realidad, defender intereses particulares a costa del bien común” añadió Francisco.

Unos días intensos para el Papa Francisco que ha visitado también Kenia y Uganda. En sus mensajes el Papa felicitó la solidaridad tanto de cristianos como de musulmanes a la hora de acoger refugiados, que suman más de un millón en RCA.