La CUP vuelve a dar la espalda a Artur Mas

Los millitantes y simpatizantes de la CUP ha ratificado la posición inicial del partido. Las 1200 personas llamadas a opinar sobre el asunto han votado que no se apoye la investidura a Artur Mas en la Asamblea convocada por la formación de izquierdas en Manresa.

Los militantes y simpatizantes de la CUP son más partidarios de continuar negociando con la coalición Junts Pel Sí, para consensuar un candidato a quien brindarle su apoyo para presidir durante los próximos cuatro años el Govern de la Generalitat de Catalunya y continuar con el proceso soberanista.

La CUP, dividida entre las diversas opciones

Ha habido cuatro posiciones: decir sí a un acuerdo con la coalición mayoritaria Junts pel Sí, integrada por ERC y Convergencia Democrática de Catalunya, entre otros, con un presidente distinto del, hasta ahora, honorable Artur Mas y que asumiera la tarea de poner en marcha un plan de choque con un fuerte e inmediato impacto social; aceptar a Mas como presidente de la Generalitat y obligarle a hacer política social; Mantener la situación con o sin negociaciones hasta que pasen las elecciones generales, en la confianza de que tras su celebración, incluso la coalición afín a Podemos e Iniciativa podría añadir su respaldo a Mas, lo que permitiría a  la CUP se abstuviera; y la continuación de las negociaciones con JxS  negando la posibilidad de investir a Artur Mas y dar por hecho la convocatoria anticipada de nuevas elecciones tras las navidades.

La mayoría optó por la primera opción (823 votos), es decir, negar el apoyo a Mas. La opción de ir a nuevas elecciones fue la segunda más votada, con 574 apoyos. Aceptar a Mas sólo contó 434 votos, mientras que la ‘solución colectiva’ – el encaje de bolillos tras el 20D, tuvo el apoyo de 139 participantes.

 

Así pues, continuan complicándose las cosas para Artur Mas, que pese a haber sido junto con Raül Romeva “la cara” de el inicio del proceso independentista, aprobado por el Parlament aunque temporalmente paralizado hasta la resolución del Tribunal Constitucional, vive una auténtica cruz que hace sospechar que estamos ante el final de su carrera política. No solo el no apoyo de la CUP para investirle por tercera vez presidente, es el mayor escollo al que Mas tiene que hacer frente. También, ha de lidiar con la sombra de la corrupción en su partido, con el escándalo del 3%, y también, con los problemas de imagen que le supone su estrecha relación con los Pujol.