El Papa: «Dios llora porque preferimos la guerra»

El Papa ha lamentado que los hombres prefieran la guerra al camino de la paz. «Dios llora porque preferimos el camino de la guerra», ha dicho el Pontífice en su homilía matutina en la Casa de Santa Marta, al tiempo que ha lamentado que «las ciudades se maquillen en Navidad con luces, fiestas, árboles luminosos y pesebres mientras el mundo continúa haciendo la guerra».

«Jesús también hoy llora. Porque hemos preferido el camino de las guerras, el camino del odio, el camino de las enemistades«, ha asegurado. Además, ha afirmado que rechazar el «camino de la paz» hace que Dios mismo llore al tiempo que ha enfatizado que en Navidad estará «todo maquillado» mientras «el mundo continúa haciendo la guerra, haciendo las guerras».

«El mundo no ha comprendido el camino de la paz. ¡Si al menos tú comprendieras en este día lo que conduce a la paz! Pero no: está escondido a tus ojos», ha reflexionado.

Durante la homilía, el Papa ha recordado las conmemoraciones relacionadas con la segunda Guerra Mundial, así como las bombas de Hiroshima y Nagasaki y la visita que realizó al memorial en Redipuglia (norte de Italia) el año pasado.

Igualmente, ha vuelto a clamar contra las «matanzas inútiles» y ha advertido de que «hay guerra por todas partes». «¿Qué queda de una guerra, de ésta, que estamos viviendo ahora? Ruinas, miles de niños sin educación, tantos muertos inocentes, muchos, y mucho dinero en los bolsillos de los traficantes de armas», ha reflexionado.

«Hagamos armas, así la economía se equilibra un poco, y vamos adelante con nuestros intereses», ha ironizado. También ha dicho que los que trabajan por la paz son «bienaventurados» y ha indicado que los que trabajan por la guerra «son malditos y delincuentes».

El Papa ha precisado que «cuando todo el mundo, como hoy, está en guerra» es una «guerra mundial por partes» y, por lo tanto, «no hay justificación».  «Y Dios llora. Jesús llora», ha precisado.

Finalmente, ha exhortado a pedir la conversión del corazón «para este mundo que no reconoce el camino de la paz, que vive para hacer la guerra, con el cinismo de decir que no quiere no hacerla».

«Precisamente, a la puerta del Jubileo de la Misericordia, que nuestro júbilo, nuestra alegría, sea la gracia que el mundo encuentre de nuevo la capacidad de llorar por sus crímenes, por lo que hace con las guerras», ha señalado.