Volver, volver, volver…

Vuelven los 60. Regresamos a aquellos años donde el hambre marcaba a muchas familias, mientras los fascistas gobernantes nos hablaban de desarrollismo, vuelven los años del control absoluto de los medios de comunicación que querían hacernos ver que vivíamos en una Arcadia feliz mientras veíamos el hambre en el vecino, o en casa, como un fenómeno irreal, como un merecido castigo por poner en duda la bondad del “régimen” que inauguraba pantanos y nos ponía en los países civilizados; vuelve, en definitiva, el miedo a las consecuencias de no estar con los buenos. En aquella época eso significaba persecución, represalias, ostracismo, ahora, significa lo mismo pero vestido de crisis, desempleo, pérdida de oportunidades. Entonces podías ir a la cárcel perseguido por el TOP (Tribunal de Orden Público) en aplicación de la “ley de vagos y maleantes” y atrapado por la “Brigada político-social” de la policía, hoy vas a la marginación social perseguido por la crisis, las reformas y los ajustes a que nos condena el gobierno sin recurrir, siquiera, a leyes dictatoriales y cuerpos de represión del Estado.
Hoy todo es igual pero con la mentirosa pátina de la democracia justificándolo, hoy todo es peor porque el enemigo es más difuso, se esconde en representantes electos, se esconde en democracias tuteladas, se esconde en democracias vigiladas, se esconde, en definitiva, en estructuras que el poder de siempre sigue controlando. Votamos libremente sin pensar en como se mediatiza tu opinión diariamente desde los medios de comunicación, vota, con el mismo valor del voto, el ciudadano preocupado por el futuro de sus hijos, de sus vecinos,de los ciudadanos, que el preocupado por el futuro de Matamoros, de Paquirrín o del Real Madrid, vota. en resumen, todo el mundo (y esa es la virtud) independientemente de cuales sean sus prioridades en la vida. El problema no es del descerebrado que vota en contra de sus propios intereses sin ser consciente de ello, el problema es de todos que permitimos que ese sistema artero se perpetue a través de la (falta) educación, de la información, de los medios, cada día más accesibles, mediatizados por intereses espúreos que solo buscan perpetuarse.
En definitiva vuelven los 60, no, no son los Beatles, no son los guateques, vuelven los años de la injusticia y la penuria, vuelven, porque les hemos traído “democráticamente” los años del silencio y la opresión, vuelven en la peor de las situaciones, no podemos culpar a nadie, no hay posguerras ni golpes de estado, no hay fuerza militar que lo imponga, los trajimos con los votos. Por si no se dan cuenta, o no lo dicen en la televisión, también podemos largarlos con los votos. Lo digo por informar.