Guerra en Siria: Rusia pone en jaque la supremacía militar y política de EE UU

La entrada en escena del Ejército ruso a principios de octubre -y como añadido las milicias de Hezbolá- en el conflicto ha provocado un cambio radical en el tablero de posiciones en la guerra de Siria. Además de poner sobre el tapete el poderío militar de las tropas rusas en materia de guerra convencional.(¿ha perdido la supremacía militar Estados Unidos?), otorga la iniciativa política a Putin.

En el marco del foro de una conferencia celebrada el 23 de octubre en Sochi, a orillas del mar Negro, Putin avanzó que, “con la lucha contra el terrorismo [en relación a los bombardeos rusos al Estado Islámico” podemos crear las condiciones para iniciar (…) un proceso político”, según France Presse.

Un preámbulo  de una salida política al conflicto sirio que cuente con el presidente al Asad -la ‘bestia negra’ para EE UU y sys aliados-  y que estaría sobre la mesa en la reunión de los jefes de la diplomacia de Rusia, Estados Unidos, Turquía y Arabia Saudí que tiene lugar en Viena.

 

Los bombardeos rusos hacen huir a los milicianos del Estado Islámico

Los bombardeos rusos desde el aire y el mar, y la ofensiva militar terrestre lanzada por las tropas leales al Assad junto a las milicias de Hezbolá han provocado el pánico entre los yihadistas, que han cedido posiciones.

 

Aunque la información sobre el teatro de operaciones se está filtrando cuidadosamente, de los datos publicados se puede inferir que desde que entraron en escena los rusos en torno a 5 000 yihadistas han resultado muertos, entre los que habría que contabilizar a dirigentes o jefes militares de Ahrar el-Sham, de al-Qaeda y del Estado Islámico. Los datos también apuntan que unos 10. 000 mercenarios de Estado Islámico habrían abandonado las armas y emprendido la huida por Turquía, Irak y Jordania.

Un éxito militar que según subraya el analista Thierry Meyssan, se debe al éxito de un “centro de interferencia” ubicado en Hmeymim que ha permitido a la inteligencia rusa detectar con claridad las posiciones de las fuerzas ‘enemigas’. “La cuestión es que la guerra convencional se basa en el C4i; un acrónimo que reúne las cuatro “C”  (command, control, communications y computer) y la “i” de intelligence“, y esos parámetros los está manejando a la perfección el Estado Mayor ruso, subraya.

Asímismo, están utilizando en Siria armas nuevas “como los 26 misiles crucero furtivos 3M-14T Kaliber-NK” que son capaces de acertar en la diana a 1.500 kilómetros de distancia. Desde que comenzó la ofensiva rusa en Siria se han lanzado cerca de 800 ataques aéreos contra las posiciones del EI.

Michael O’Hanlon, miembro de la Brookings Institution, un ‘think tank’ que analiza la política internacional y que ha realizado varios trabajos desde que estallara la crisis política y luego militar, subrayaba a Reuters en una entrevista sobre la intervención militar de Rusia en Siria que “el verdadero objetivo de Putin en Siria es proteger a su aliado, el presidente Basser al Asad, mantener el acceso del país al puerto de Tartus y avergonzar a los Estados Unidos al tiempo que demostrar el alcance global de Rusia”.

Una demostración de fuerza que se ha convertido en realidad en esta primera fase de su participación en la guerra.

 

“Rusia tiene ahora más posibilidades que ningún otro país para poner en marcha un proceso político en Siria”, declaró a Reuters el director del Centro de Estudios Estratégicos de Moscú, Ivan Konovalov. Esta iniciativa de mediación diplomática parece tener como telón de fondo un giro político del Kremlin que conduzca al levantamiento de las sanciones internacionales impuestas a Rusia por su intervención en Ucrania. Unas informaciones de las que también se ha hecho eco el periódico moscovita Novaya Gazeta.

En opinión del cronista de la BBC, Jonathan Marcus: “Washington y varias capitales europeas están llegando a regañadientes a la conclusión de que el presidente sirio puede tener que quedarse durante un período de transición, cuando hasta hace poco ponían su salida inmediata como condición para cualquier acuerdo”.

 

 

La supremacía militar de EE UU amenazada por Rusia

El duelo entre las dos superpotencias ha obligado a “EE UU  a reconvertir su estrategia en la guerra contra el Estado Islámico después de meses de permanecer estacada que ha cobrado una nueva dimensión con la intervención de Rusia“, según relata ‘The Times’ y ganar posiciones en el tablero geoestratégico en la región.

El nuevo plan del Pentágono, promovido por el general Joseph Dunford, del Cuerpo de Marines de EE UU, pretendería obligar al EI a luchar en varios frentes. En concreto, la estrategia prevé la realización de ofensivas coordinadas en las que participen las fuerzas sirias, los kurdos iraquíes, el Ejército de Irak y las milicias chiitas apoyadas por Irán -que aún no han entrado en liza-, informa el periódico.

Relación de los países que intervienen en Siria

Relación de los países que intervienen en el conflicto en Siria y su aporte en tropas, material y apoyo logístico

Asimismo, se espera que el Secretario de Defensa Ashton Carter y otros altos cargos expliquen en qué consiste la nueva estrategia en el Congreso estadounidense a lo largo de los próximos días.

La campaña militar de la coalición internacional liderada por EE UU contra las posiciones del EI comenzó en agosto de 2014. Un año donde miles de bombarderos contra las zonas controladas por los extremistas no habían conseguido inclinar la balanza militar a su favor.

Este era el mapa de situación del conflicto antes de la entrada de Rusia en el escenario militar