Rajoy no será moneda de cambio para lograr el apoyo de C’s

Era tiempo de hacer balance de la legislatura, una vez convocadas oficialmente las elecciones, pero las preguntas a Mariano Rajoy en su rueda de prensa se han centrado más el complejo mapa político de coaliciones que se aventura en España tras los comicios. Aunque Rajoy, en la intervención previa a las preguntas nos ha sacado oficialmente de la crisis.

Así, y mirándose en el espejo de lo que sucede en Cataluña, mensaje a Ciudadanos (C’s):  su cabeza “está bien situada” y que no piensa dejar que “nadie la cambie de sitio”, por si a Albert Rivera se le ocurriera pedir que otro que no fuera él presidiera un gobierno de mayoría parlamentaria del PP. También ha insistido en el ‘mantra’ de los últimos días de que debe gobernar la formación que tenga “más apoyo ciudadano”.

“Pretendo seguir vivo una larga temporada y que usted lo vea. Mi cabeza está bien situada y no pienso dejar que nadie la cambie de sitio”, ha ironizado el jefe del Ejecutivo en una rueda de prensa en el Palacio de la Moncloa al ser preguntado si, en el caso de que el PP necesitara a la formación naranja para gobernar y el precio fuese su cabeza, si estaría dispuesto a cederla.

En su comparecencia, el presidente del Gobierno ha apelado en varias ocasiones a la estabilidad, ya que esa estabilidad ha permitido en esta legislatura “la transformación del país” y un “cambio intenso y profundo”.

 

La legislatura, según Rajoy

Durante su comparecencia de balance, ha situado como su “mayor logro” haber evitado el rescate en esta legislatura y ha reconocido que para él fue “muy duro” subir el IVA, quitar la paga extra de los funcionarios o subir el IRPF. Entre los momentos “buenos”, ha mencionado cuando le comunicaron por primera vez que España crecía al 0,1 por ciento.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha defendido “el cambio de cara” que ha sufrido España en esta legislatura al superar la mayor crisis de la historia reciente demostrando su “energía y enorme capacidad” de superación para sobreponerse “en tiempo récord” a una situación “complicadísima”.

El jefe del Ejecutivo ha subrayado que ha sido una legislatura en la que su Gobierno ha tenido que tomar “decisiones difíciles”, que no tienen “ninguna gracia” porque “lo divertido” es “gastar dinero y quedar bien con todo el mundo”. “Pero se habían perdido 70.000 millones de recaudación”, ha exclamado.

En cuanto a la corrupción, Rajoy ha dicho que es “plenamente consciente del daño y descrédito” que esos casos han causado a la percepción de la política entre los ciudadanos, pero ha destacado que “jamás se ha actuado con mayor autonomía y libertad” por parte de las Fuerzas de Seguridad, la Fiscalía y los tribunales.

 

También se ha referido a Cataluña y al “desafío secesionista” como un “desafío a la legalidad democrática que ha fracturado a la sociedad catalana y que no tiene más fundamento que la deslealtad del Gobierno de la Generalitat con la Constitución de 1978” que le ha concedido las mayores cotas de autogobierno.

Rajoy ha defendido que él ha cumplido en todo momento con su obligación: “cumplir la ley, proteger los derechos de los españoles” y actuar con “prudencia y proporcionalidad”. “Así lo haré mientras sea presidente”, ha dicho, insistiendo en su disposición al diálogo en el marco de la ley.