“Albert Rivera es un lagarto de V” o la financiación de la franquicia de C’s

 

Nepotismo, falta de transparencia en sus finanzas, utilizar la marca C’s como una franquicia por la que obtiene pingües beneficios económicos o colar inflitrados para acabar con la disidencia interna son algunas de las actividades que definen a Albert Rivera, según denuncia Carlos Delgado Pulido.

Presidente de Tercera Vía y concejal del ayuntamiento de Leganés, por Unión por Leganés-ULEG, y autor del libro Albert Rivera es un lagarto de V , que saldrá a la venta en breve, Delgado Pulido denuncia en las páginas del libro sus vivencias y la otros miembros de partidos independientes que concurrieron a las pasadas elecciones municipales bajo las siglas de C’s.

“Ciudadanos es un proyecto privado y patrimonialista de Albert Rivera y de su gente, en el que él se maneja con una exacerbada ambición política”, afirma, para a continuación preguntarse “¿De dónde proceden los recursos de C’s? ¿De dónde sale su financiación? Me sorprendió que en el primer contacto que tuve con Albert Rivera [en 2006] hiciera como el Rey: él no paga nada nunca. Hay un señor que le sigue a todas partes, que es quien abona todo lo que compra, come, bebe o consume su jefe”.

 

Un elevado precio por pertenecer a la ‘franquicia de C’s’

Además de las cuotas de los afiliados, C’s obtiene financiación de los cargos públicos -la parte de su salario que entregan voluntariamente al partido- y del dinero que obtienen de los grupos municipales recientemente constituidos -los grupos políticos reciben dinero público para su funcionamiento-, que “es controlado y desviado de una manera poco ortodoxa (y quién sabe si ilegal, pero sin lugar a dudas inmoral) a los manejos y arbitrios de la cúpula catalana”. Fondos que según el denunciante se destinan para pagar los gastos de todo el partido.

“He hablado con otros compañeros de partidos independientes, a los que Rivera les ofreció incorporarse a su ‘Marea Naranja’, a los que les decía que, una vez formalizada su integración (aún siendo formaciones políticas independientes), deberían mandarle a Barcelona el 100% del dinero que recibieran del Ayuntamiento a través de sus grupos políticos municipales”.

En el libro se recoge, en este sentido, la denuncia pública de José Luis Sánchez Lorenzo, concejal de UCIN en Alcázar de San Juan,  coordinador en Toledo de la Unión de Ciudadanos Independientes-UCIN y ex presidente de la Confederación de Autónomos de España.

Lorenzo acudió a Barcelona para profundizar en los acuerdos alcanzados con C’s en las elecciones de mayo, y se encontró en una encerrona en la que les trasladaron la decisión tomada por la Ejecutiva de Ciudadanos: “La cual pasaba por la disolución de nuestra pequeña formación política, la entrega de las bases de datos de nuestros afiliados, el establecimiento y las normas a seguir que consistían en hacerles entrega del 15% de las remuneraciones de nuestros concejales, el 100% de las asignaciones a grupos políticos, y el sometimiento a las decisiones que dimanasen del Comité Ejecutivo de Ciudadanos”.

Asimismo, en el libro, se denuncia que Albert Rivera “ha blindado” a su contable como diputada en el Parlament, Noemí de la Calle, y que las fundaciones del partido, una de ellas con sede en Madrid “Ciutadans Tribuna Cívica”, no rinden cuentas a la Sindicatura de Cuentas Catalana, a pesar de que sus movimientos económicos han sido reclamados por la institución. Una, por tener sede en Madrid y las otras dos, “Egara Civitas” y “la Asociación Cataluña Constitucional Catalunya Constitucional”, por estar inactivas.

 

Los errores de bulto de Rivera en la confección de las candidaturas

La necesidad de presentarse a las elecciones generales como un partido fuerte y con poder territorial, llevó a Rivera y a Ciudadanos a cometer algunos errores de bulto. “La ambición de Albert Rivera es tal (y las necesidades de financiación), que para las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2015 acogió en su seno a todo tipo de personajes”. Se llegaron a presentar 970 listas en todo el país.

Y se dieron casos paradójicos como en Fuenlabrada, “donde la número uno pidió 2.000 euros a los candidatos del dos al cinco si querían presentarse al Ayuntamiento” o en Getafe, donde se admitió a “personas que habían pertenecido a partidos de extrema derecha como Democracia 2000 y Falange”, que tuvieron que ser expulsados posteriormente de la lista.

A pesar de la heterogeneidad de sus militantes, la cúpula de poder en C’s, según se lee en el libro, está limitada a un pequeño núcleo de poder formado por Albert Rivera, José Manuel Villegas (vicesecretario general y jefe del gabinete de Presidencia), Fran Hervías (secretario de Organización) y muy poquitos más como los barones territoriales Ignacio Aguado (Madrid), Luis Fuentes (Castilla y León) y Juan Marín (Andalucía)”.

“La señora de la Calle [Noemí] junto al director financiero, Carlos Cuadrado, que está en la propia Ejecutiva de C’s, forman el tándem que maneja los hilos, las facturas, los proveedores…, y los secretos”, se afirma en el Capítulo III.

Un núcleo de poder que maneja el partido con mano férrea. “Albert Rivera es un consumado especialista en el juego sucio. Un crack de las estrategias bajo cuerda. Es un auténtico creador de dobles agentes, de topos que introduce en otras organizaciones políticas para dinamitarlas por dentro. Nosotros, en la Confederación de Partidos Independientes Tercera Vía-CAPI, lo sufrimos en nuestras carnes especialmente con un político que en esta legislatura ocupa un cargo autonómico importante: Luis Fuentes”, que teóricamente se infiltró como topo de Ciudadanos en esa confederación.

En un sentido similar, se relata como la Ejecutiva de C’s se vale de infiltrados para expedientar a los críticos con la dirección. “La dirección nacional de C´s expedientó en julio de 2015 a 13 afiliados de la Comunidad de Madrid por criticar a la dirección del partido en la región. ¿Cómo se hizo? Con un “topo” introducido por Rivera (tras ordenarlo él o alguno de la cúpula) en un grupo cerrado de Whatsapp en el que estos 13 afiliados criticaban la forma de actuar de los responsables políticos de la formación naranja en Madrid. ¿Las pruebas para abrirles expediente? Pantallazos de mensajes de Whatsapp de los “disidentes” enviados a la dirección de Barcelona por uno de las decenas de ‘Judas’ de Albert Rivera”.