El juicio de Asunta, las claves y las incógnitas

El juicio por la muerte de la pequeña Asunta Basterra afronta su recta final y cada vez son más las incógnitas que no se han podido despejar. Desde el principio y con numerosas evidencias en la mano, se ha venido desarrollando un juicio paralelo en el que casi se ha sentenciado a sus padres, Rosario Porto y Alfonso Basterra. Sin embargo, tales evidencias han resultado no ser tan concluyentes como se creía. En estos momentos nos encontramos en la fase en la que los peritos y forenses están prestando declaración, y sus testimonios han arrojado luz sobre algunas cosas pero han terminado por enmarañar definitivamente otras. Repasamos las claves y los cabos sueltos de uno de los juicios más mediáticos de los últimos tiempos.

El semen

En la camiseta de Asunta se hallaron unos restos de semen, El juez instructor del caso determinó que habían llegado hasta ahí por una contaminación accidental en el laboratorio y finalmente se desimputó al hombre cuyo perfil genético coincidía con los restos. Nadie del laboratorio asumió esa responsabilidad, pero el juez consideró probado que este sospechoso no tenia nada que ver con el asesinato de la niña, basándose en que en el cadáver de la niña no había signos de violencia sexual y dando por válido que el llamado “hombre del semen”, no se encontraba en Galicia el día de los hechos, sino en Madrid. El ciudadano colombiano R.C.J testificó en el juicio y presentó como coartada unas fotos subidas a Facebook desde Madrid el día de autos, en las que se le veía cenando en la capital en compañía de su novia, su hermana y la pareja de esta. También dijo que había estado recogiendo un traje en El Corte Inglés del centro comercial Madrid Xanadú en la localidad de Arroyomolinos. Sin embargo, ni en el centro comercial ni en el restaurante le recuerdan, y la realidad es que esas fotos podrían haberse subido esa noche, pero haberse hecho cualquier otro día. En un principio se atribuyó la transferencia del semen en el laboratorio a la camiseta de Asunta por la supuesta utilización de unas tijeras sin esterilizar. Pero la Guardia Civil ha cerrado filas en torno a sus compañeros científicos y niegan que haya podido suceder tal cosa. Entonces, ¿cómo ha llegado el semen a la prenda? Es uno de los puntos por aclarar.

El Orfidal

Los análisis del cabello de Asunta revelaron que la niña había estado consumiendo lorazepam, cuya marca más conocida de comercialización es Orfidal, durante meses. Además, la autopsia señala que Asunta tomó 27 pastillas el día de su muerte. La pequeña había contado en clase de música que su madre en ocasiones le daba unos polvos blancos que le dejaban un muy mal sabor de boca. El día de su desaparición Porto llegó a admitirlo, pero en el juicio lo negó aduciendo que en ocasiones le administraba un antihistamínico a Asunta machacado, porque no le gustaban nada los medicamentos y sufría graves ataques alérgicos. No obstante, nadie del entorno de la niña sabía de estos problemas de salud. Ni su cuidadora, ni su madrina ni sus amigos recuerdan ninguno de estos ataques. En la falda que Rosario Porto llevaba el 21 de septiembre de 2013 se encontraron rastros de este medicamento y también nicotina, pero tiene como coartada la depresión que sufría desde hacía años. La profesora de música fue alertada de la alergia de Asunta por Basterra, y ya había observado una actitud somnolienta y extraña en la niña. Según la docente, cuando le preguntó a la niña por la alergia, esta espetó enfadada “Yo no tengo alergia y nadie me dice qué pasa”. Lo que está claro es que una niña cualquiera de 12 años no ingeriría 27 pastillas por accidente. Una niña de altas capacidades como Asunta, menos. Son muchas pastillas y no se ha podido dar una explicación.

Las cuerdas

Las cuerdas naranjas que ataban las muñecas y los tobillos de Asunta suelen utilizarse en labores de jardinería. Ya es casualidad, que trozos idénticos de cuerda se encontraran entre la basura del chalet de Montouto de Rosario Porto. Pero pese a que a primera vista, esta es una gran evidencia, la verdad es que los peritos no han podido confirmar que los cortes en las cuerdas coincidan, por lo tanto, a falta de algo más concluyente, sí, podría tratarse de una extraña, e improbable, pero no imposible, casualidad.

Los dispositivos electrónicos

Hasta en tres ocasiones la policía tuvo que registrar la casa de Basterra hasta encontrar su móvil y su portátil. En todo momento, Basterra, su defensa y su familia han mantenido que estaba todo en la casa, que los agentes no miraron bien. Parece poco probable. Del portátil de Basterra se había eliminado información de la niña y pornografía. En cuanto a los teléfonos móviles de Porto y Basterra, no había datos de geolocalización del día de la muerte de la niña, ni whatsapps, ni búsquedas en el historial. Los agentes no pueden confirmar si se borraron, o es que no había. Llamativo en cualquier caso.

El tiquet de compra y las grabaciones de las cámaras.

Basterra afirmó en el juicio que la tarde en la que Asunta desapareció permaneció en casa leyendo y haciendo albóndigas. Una testigo compareció para desmentirle, asegurando haberle visto en la tarde en cuestión en compañía de la niña. Dijo saber la hora, pues acababa de comprarse unas zapatillas y tenía un tiquet de compra en el que figuraba. Este testimonio, que pretendía contradecir a Basterra, terminó por darle una coartada. A la hora que figuraba en el tiquet la niña se encontraba con su madre camino de Montouto, tal como registraron las cámaras de seguridad de la calle. Porto marchaba con la niña y según su testimonio regresó a Santiago con ella para dejarla en el cruce de la calle república Argentina. Sin embargo, las cámaras captaron la imagen de Rosario Porto sola a su vuelta a Santiago. La pista de la niña se pierde en Montouto.

Estas son algunas de las principales incógnitas que las defensas no han sabido explicar, ni los testigos aclarar, ni los peritos solucionar. El juicio llega a sus últimos días y el jurado popular no tiene la respuesta a estos enigmas, claves para tomar una decisión. Seguiremos informando.