La semana en 140 segundos

La semana en 140 segundos

Esta semana, que ha tenido un día menos, la empezamos con la resaca de los actos en conmemoración del día de la Hispanidad, el 12 de octubre. Los protagonistas de la celebración el ausente Pablo Iglesias y el omnipresente Albert Rivera. La cara y la cruz del evento.

Pablo Iglesias declinó la invitación y eso que dejo caer su malestar por no haber sido invitado, cuando en realidad solo había traspapelado la invitación. Dijo que prefería invertir su tiempo en la justicia social, pero Iglesias, que tenía una votación en el parlamento europeo ni siquiera viajó a Bruselas. No estuvo Pablo Iglesias, pero la anécdota de la jornada la protagonizó la cabra de la Legión, llamada Pablo por el cuerpo, quizá en referencia al líder de Podemos. Pero no fue el simpático animal quien acaparó todas las miradas sino Albert Rivera, que fue el más solicitado en los corrillos de la recepción en Palacio.

Otro asunto destacado de la semana ha sido la dimisión de Arantza Quiroga como líder del PP vasco. Quiroga presentó su dimisión después de haber tenido que retirar una moción que pretendía aunar a todas las fuerzas políticas de Euskadi para lograr la convivencia, en la que no se exigía la condena explícita a ETA. Ya tiene sustituto, y es Alfonso Alonso, quien no sabe todavía si será candidato a lehendakari.

Por otro lado hemos sabido que una de las caras más visibles de UPyD, Irene lozano, se ha pasado a Partido Socialista e irá en las listas del partido que encabeza Pedro Sánchez. Esto no ha sentado nada bien en el partido y sus ex compañeros ya le han tildado de “cara dura”, por  recordar el apelativo más suave.

Pero si tenemos que destacar una figura esta semana es la de Artur Mas. Parecía enterrado políticamente pero su declaración ante el TSJC en el 75 aniversario de la muerte de Companys, en la que asumió toda la responsabilidad de la convocatoria del 9N le ha devuelto la vida políticamente hablando. Más de 2000 personas le aclamaron en su entrada y salida de los juzgados, casi como si de un héroe o un mártir del pueblo se tratara, nadie parecía tener en cuenta la gestión de la Generalitat en la última legislatura.