El juicio de Asunta, 27 pastillas de Orfidal

Afrontamos la recta final del juicio por la muerte de Asunta Basterra. Algunas incógnitas se han despejado pero otras mantienen en el aire. En los últimos días hemos escuchado a la psiquiatra que atendió a Rosario Porto, quien ha asegurado que la depresión que padecía y que la llevó a intentar suicidarse en 2009, no era peligrosa para los demás. También el testimonio de su amante, que afirma seguir manteniendo su amistad con la acusada, «creo que no tiene nada que ver con esto», sentenciaba.

Uno de los mayores indicios contra Porto es el hallazgo de un trozo de cuerda idéntico a los encontrados en el cadáver de Asunta entre la basura de su chalet de Montouto. Sin embargo, la investigación no ha podido determinar que los cortes de las cuerdas coincidieran.También, el no poder explicar por qué su hija llevaba meses tomando lorazepam tal como determinaron los análisis de su cabello. La cuidadora de la niña afirmó que Asunta era una niña sanísima, desconocía los supuestos ataques alérgicos de la pequeña. Si no se puede justificar la administración de un antihistamínico, ¿cómo justificar la de un ansiolítico? Además, hemos conocido que la pequeña ingirió 27 pastillas de Orfidal el día de su muerte.

En contra de Basterra, el asunto de los dispositivos electrónicos no hallados en los primeros registros de su vivienda. Tanto el acusado, como la defensa, como los familiares de Basterra mantienen que los agentes no buscaron bien y que estuvieron en su piso en todo momento.

También se ha escuchado al director de la prisión en la que ambos cumplen condena, afirmar que se ha encontrado con una Rosario hundida, siempre llorando, devastada.

Ahora, la forense del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), asegura que el cuerpo de la niña se colocó en la pista forestal de Teo de manera rápida e imprecisa. Se notaba que era obra de un novato. En el cuerpo de Asunta había señales leves de violencia (dos lesiones en la región dorso lumbar izquierda y otra en la región lumbar, por debajo; y una en el tercio distal de la cara anterior de la pierna derecha) y las atribuyó al arrastre del cuerpo, aunque sopesaron la posibilidad de un atropello. También, en un primer momento se planteó la agresión sexual, pero la ropa interior de la niña estaba perfectamente colocada y no había signos de tal violencia en su cuerpo.

Continúa el desfile de peritos, forenses y especialistas en criminalística, que aportaran datos no sujetos a subjetividad alguna. Con lo que ya han escuchado y con lo que estos científicos aportarán, el jurado determinará a finales de este mes si Rosario Porto y Alfonso Basterra son los autores del asesinato de la pequeña Asunta.