Al día, la actualidad en 140 segundos

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Vuelta a la realidad después del Puente del Pilar, pasado el 12 de octubre, la fiesta española con su desfile y su recepción palaciega, toca comentar los entresijos, casi como cuando uno va de boda, se critican las ausencias, se señala a los protagonistas, se disecciona cada gesto de los invitados ilustres y se hace recuento de anécdotas. Este año el protagonismo se lo han llevado los emergentes, Albert Rivera que fue el blanco de todas las miradas y Pablo. Pero no Pablo Iglesias, que no fue, aunque por eso mismo se habló de él y mucho, sino por la cabra de la legión apodada Pablo.

Los legionarios han decidido llamar Pablo a la cabra. Así, como suena, Pablo. Y los malpensados del mundo han creído que se trataba de un irónico homenaje al gran ausente de la cita, el líder de Podemos, a cuenta de unas declaraciones de Iglesias en las que criticaba que se usaran animales como mascota en los cuerpos de seguridad del Estado. Así que no tuvimos Pablo en la grada pero sí desfilando.

Y no tuvimos Pablo en la grada porque primero asistimos a la pataleta del líder de la formación morada por no haber recibido supuestamente invitación, después resultó que la habían traspapelado y una vez encontrada, declinó asistir al desfile y la recepción porque prefería dedicar su tiempo a la justicia social. No nos consta en qué acto en defensa de los demás pudo estar ayer Iglesias, pero al desfile no, no fue.

Y algunos dirían que perdió una oportunidad de oro, la de medirse en un acto militar, político y social como el del 12 de octubre con Albert Rivera, que no es que estuviera presente, es que solo había ojos para él, incluidos los de Cristina Cifuentes como ella mismo declaró. Rivera fue aclamado, recibido al grito de presidente, presidente y cuentan que en los corrillos no había nadie que no quisiera saludarle y departir con él. Rivera cree que para regenerar la política y cambiar las instituciones hay que estar presente en sus actos, es el mensajito que le mandó a Iglesias.

De fondo, sobrevolando, como es natural, el clima electoral. Apenas a dos meses de las elecciones los políticos se dieron cita y de momento se mostraron relajados, de hecho se pudo ver a Pedro Sánchez y Rafael Hernando charlando divertidos. Se estrenaba también Manuela Carmena en el desfile, como alcaldesa de Madrid, posando sonriente con Cristina Cifuentes y los reyes. Llamaron la atención eso sí las declaraciones vía Twitter de Ada Colau y Kichi, alcaldesa y alcalde de Barcelona y Cádiz respectivamente, que aseguraron que no había nada que celebrar haciendo referencia a la colonización en américa y sus consecuencias para la población indígena.