Fundiendo el metal: Nuestro doble rasero

Soraya Sáenz de Santamaría ha sido entrevistada por Pablo Motos en El Hormiguero. No me pregunten qué dijo en la entrevista, no lo sé. No me pilló en casa y al día siguiente, solo he  leído críticas al baile que se marcó con el equipo del programa. Críticas positivas y negativas, más negativas, la verdad y ni mú de si la vicepresidenta estuvo bien, si habló de algo interesante, si lanzó alguna propuesta. Nada. De acuerdo que este es un programa de entretenimiento y no un informativo, pero he aquí la prueba de que en este país tendemos siempre a quedarnos con la anécdota, porque el grueso del contenido nos debe dar así como pereza.

Sobre la anécdota, pues, hablaré. Visto el vídeo, no sé qué decir. No sé si me gusta o no me gusta que bailen Soraya e Iceta o que Pedro Sánchez se cuelgue de un barranco para ganarse la simpatía del electorado. No sé si me ofrece confianza ver a los políticos que aspiran a dirigir este país haciendo bufonadas en la tele, aunque casi lo prefiero, si me apuran, a que las hagan en el hemiciclo, todo sea dicho. Lo que sí sé es que cada vez que he visto a Obama (o a Michelle, que bailó la misma canción que Soraya en el show de Ellen DeGeneres), o a Cameron haciendo algo similar he pensado, “míralo, qué majo”. ¿Por qué?, Pues porque sobre todo en EE.UU, la manera de entender la política es distinta. Allí todo se hace a lo grande y la política también, todo se lleva al extremo del show y debe ser que aquí no estamos acostumbrados… y también porque nos pilla lejos, qué carajo. Mal no, fatal ese doble rasero, aunque muchos podrían decir que, aquí, es que no está el horno para bollos, ni los ánimos para bailes. Con Merkel no me ha pasado porque cada vez que el guión le exige un mínimo de espontaneidad lo pasa tan mal la pobre, que sufro con ella en silencio.

Voy a obviar el hecho de que el PP criticara con dureza a Miquel Iceta por su baile, espantoso y ridículo, y también la presencia de Pedro Sánchez en los medios de comunicación y en programas como El Hormiguero precisamente, o su intervención en Sálvame, y ahora haya prestado a Soraya a la causa. Vaya, ups, pues al final lo he mencionado. Vivan las  hemerotecas y el Twitter. Al final todos somos esclavos de esos malditos 140 caracteres, es la razón por la que mi amiga María me quita el teléfono cuando se me ha ido la mano con el enebro en el gin tonic, y me da la impresión de que a los políticos de nuestro país les hace falta un amigo de esos que diga, no, no tuitées, que te vas a arrepentir…O filtro, solo un poco de filtro.