El juicio de Asunta: día cuatro, declara Basterra

Alfonso Basterra ha declarado por primera vez en el juzgado de Santiago de Compostela. Su actitud, sus maneras y su situación emocional en nada se ha parecido a la de su ex mujer Rosario Porto. Alfonso ha estado muy entero y en ocasiones desafiante e irónico con el fiscal.

Basterra ha negado categóricamente haber tenido algo que ver con la muerte de su hija, tal como era de esperar. También ha negado haberle administrado  a su hija Orfidal, o polvos blancos, aunque según su declaración del 27 de septiembre sí lo hizo “llevaba seis días llorando me pasé noches en lugares donde no dormirían ni las ratas. Por tanto, el día de mi declaración judicial no estaba bien. Si me preguntan si soy el hijo del papa Francisco diría que sí “ ha dicho para justificar esa contradicción. Ha incidido que en los días en los que Asunta fue al colegio “como drogada”, fue él mismo quien alertó  a los profesores de los episodios alérgicos de la niña y de su tratamiento con antihistamínicos.

En todo momento se ha mostrado respetuoso con Porto, ha negado, eso sí, que la maltratara físicamente y ha reconocido que no se tomó bien la infidelidad de su mujer. El interrogatorio de su defensa ha dirigido sus pasos a mostrarle como un buen padre, que compartía ratos de diversión con su hija. Basterra ha dicho que si la policía no encontró sus dispositivos en los dos primeros registros a su vivienda es porque iban con prisa. Ni su ordenador ni su teléfono salieron de casa según él. Pero no deja de ser curioso que pasaran los dispositivos por alto, teniendo en cuenta que es lo que iban buscando.

Ante una de las preguntas del fiscal, ha llegado a murmurar entre dientes “da la impresión de que somos unos monstruos”, y este ha sido el tono de su declaración a lo largo de toda la sesión.

Basterra ha hecho alusión a su estancia en la cárcel, “me querían matar” ha dicho, en referencia a ciertas sospechas de pederastia . Se hallaron restos orgánicos de Basterra en la ropa interior de Asunta, hallazgo que ha justificado alegando que a medida que la niña se desvestía para ponerse el pijama, le iba pasando las piezas de ropa que se quitaba.

Ha negado que acudiera a Montouto el día de los hechos. Se limitó a comer con su ex mujer y su hija, y no supo nada hasta que Rosario le llamó para preguntarle si la niña estaba con él. Sí ha reconocido haber visto la cuerda en la finca, donde se usaba según él para trabajos de jardinería.

Frío y malhumorado, así se ha mostrado Alfonso Basterra. El juicio se reanudará el lunes.