Izquierdas e idependentismo

En estos días estamos asistiendo al fragor post electoral de las elecciones catalanas del 27-S. Para conformar gobierno e investir al nuevo o la nueva Molt Honorable se da la situación que un partido de izquierdas y anticapitalista (la CUP) puede elegir al representante de la derecha conservadora catalana y del partido que ha gobernado la Generalitat durante más de 25 años convirtiéndola en la Comunidad Autónoma con estado de bienestar (sanidad, educación y prestaciones sociales) más raquítico y privatizado de todo el estado y con unas infraestructuras en gestión privada desde el primer momento.

Pero no es sólo eso sino que diferentes grupos y personas identificadas con una cierta visión de izquierda Romeva, ERC, MES….están totalmente entregadas en pro de la causa liderada por una derecha catalana soporte de la derecha española en tantas y tantas políticas reaccionarias. En la balanza de los dos conceptos la izquierda nacionalista siempre prima lo segundo en los momentos que las cosas se definen y aparece lastrada frente a la derecha. El caso de Junts per el Si y la CUP es paradigmático.

A Catalunya si es Pot se le ha acusado de ambigüedad, en mi opinión no había ambigüedad programática inicial: derecho a decidir SI, independencia NO, pero en el fragor de la campaña ese perfil se ha ido diluyendo por concesiones al sector que no tenía un posicionamiento categórico, y aquella perspectiva de convertir el anterior cinturón rojo del PSC en cinturón morado de Podemos que se abrió en Vall de Hebrón con la primera aparición importante de Pablo Iglesias en Cataluña, se ha difuminado y el cinturón se ha teñido de naranja (C´s) y el PSC ha retomado aliento. La razón bastante clara; Catalunya si es Pot ha diluido la contundencia de su mensaje frente a la secesión en una más que justa defensa de los derechos sociales y las condiciones de vida. Mientras el PSC adaptado a las exigencias del guion de Sanchez en España abandono la tibia y errática defensa del derecho a decidir que había hecho hasta el momento, pero Iceta se mostró claro frente al independentismo a ritmo de Queen frente a la ruptura.

En el debate y la acción política respecto al encaje de la cuestión nacional en España siempre se tiene la sensación de haber llegado tarde al movimiento real de la sociedad.. El tema nacional es posiblemente uno de los aspectos de la vida social, política e institucional mas sujeto a posibles simplificaciones, manipulaciones e instrumentalizaciones. En esto se han mostrado como unos maestros consumados las derechas conservadoras tanto “españolistas” como “nacionalistas”. Y tenemos que decir con total contundencia que las izquierdas han sucumbido totalmente a ese juego, siendo incapaces de mostrar un discurso propio y alternativo a todo tipo de nacionalismos rompiendo incluso con su propia matriz histórica del internacionalismo por encima de fronteras y banderas.

La izquierda tanto en Catalunya, como en Euskadi, como en Galicia, como en Andalucía o las dos Castillas ha sucumbido a las diversas alas del nacionalismo comprando de una forma u otra la mercancía “nacional”. La izquierda en las nacionalidades históricas (empecemos por reafirmar con firmeza la existencia de ellas) ha ido siendo abducida por las ”izquierdas ” nacionalistas, no se podía ser de izquierdas sin ir al carro de la radicalización nacional, ya fuese el campo abertzale en Euskadi, Esquerra en Cataluña o el Bloque en Galicia, así se invirtió completamente la tendencia que iba del nacionalismo hacia el internacionalismo socialista en la década de los 70, con un proyecto solidario y federativo, al recorrido inverso: afirmación de las fronteras, “vasquización” “catalanización” o “gallegización” de las izquierdas autóctonas, hasta conducirnos al punto actual de atadura completa al carro conducido por las burguesías “nacionales”.

Hoy en el marco de una ofensiva sin precedentes contra los trabajadores y las clases medias, estos ven su “salida” en la radicalización de la diferencia nacional. A diferencia de la izquierda obrera de los años 30 donde la perspectiva planteada por los diversos sectores (PSOE, CNT, POUM, PSUC e incluso Esquerra) apuntaba a la Federación de los pueblos ibéricos, primando la solidaridad social (Por ejemplo la ERC de Companys nunca fue independentista sino federalista por mucho que ahora quieran contar otra cosa) nuestra izquierda fue disgregando la base de un proyecto basado en la igualdad social y los derechos comunes para los trabajadores primando la segregación, lo que se ha visto reflejado incluso en el aislamiento en algunos casos respecto a las grandes movilizaciones del estado (huelgas generales).

Pero si esto ha sido así en las izquierdas de las nacionalidades, a nivel del resto de las CCAA no se ha combatido de forma clara y contundente el “españolismo” reaccionario y centralista, al contrario se ha evitado todo gesto de solidaridad con las naciones, ante el temor de ser considerado pro catalanas o pro vascos. En lugar de apostar hace mucho tiempo por la España plurinacional y federal, se ha convertido este guiño federal en un requiebro oportunista hecho a toda velocidad y de mala gana. El timo del nuevo Estatut, incluido el haber permitido el toreo del Tribunal Constitucional acabó de colmar la paciencia del pueblo catalán, la pasión por la “defensa de la unidad de España” incluido el cepillado del Estatut o los llamamientos al gran acuerdo con el PP para defender la unidad nacional de algunos significados dirigentes del PSOE, han acabado de destruir la poca credibilidad de la alternativa federal de la dirección socialista.

La izquierda tanto la más moderada como la más radical, ni en las nacionalidades, ni en el resto de España ha sido capaz de luchar pedagógicamente por los derechos nacionales y a la vez por la unidad solidaria de los trabajadores estuviesen en el lugar que estuviesen, por eso hoy se sienten atadas al carro que conducen otros.