Al día, la actualidad en 140 segundos

La Cadena Ser ha tenido acceso a las declaraciones de Alberto Portuondo, a quien se considera testaferro de Rodrigo Rato por la causa que tiene al ex vicepresidente imputado por blanqueo de capitales y fraude fiscal. Según estas declaraciones Rato habría estado cobrando 40.000 euros mensuales de una empresa de Portuondo por unos informes verbales.

La empresa de Portuondo, Albisa Inversiones y Asesoramiento pagó 833.000 euros a la empresa de Rato, Krandara 2001, entre 2011 y 2012. Según el empresario él no sabía que esta empresa pertenecía a Rodrigo Rato cuando contrató sus servicios de asesoramiento y durante dos años desembolsó 40.000 euros mensuales sin saber quién estaba a cargo de dicha corporación. Rato era entonces presidente de Bankia y ganaba dos millones de euros brutos al año. A la vez, la empresa de Portuondo recibió en esos dos años dos millones de euros procedentes de dos empresas publicitarias que habían ganado sendos concursos para llevar la publicidad de Bankia. Agentes de la investigación consideran que esos dos millones son una comisión ilegal que Portuondo recibió por haber mediado para favorecer la adjudicación de los contratos publicitarios a estas empresas y que repartió ese dinero con Rato pagándole esos 833.000 euros a través de Krandara. Los directivos de estas dos empresas de publicidad declararon ante el juez que fue Portuondo quien les llamó garantizándoles la adjudicación del concurso, algo que, por supuesto, Portuondo negó.

Cambiando de tema, el presidente del Congreso Jesús Posada ha expulsado al diputado de Amaiur Sabino Cuadra de la tribuna por negarse a pedir disculpas y retirar el gesto de romper la constitución durante el debate de las enmiendas a la reforma del Tribunal Constitucional. Un informe de la Mesa instaba al diputado a pedir disculpas por el gesto ofensivo para evitar las sanciones disciplinarias, como Cuadra se ha negado, Posada ha considerado oportuno expulsarle. El gesto de destrozar un ejemplar de la Carta Magna puede ser ofensivo, puede ser poco elegante o absurdo como acto reivindicativo, pero la expulsión de Cuadra abre un debate ¿Qué precedente se sienta con ello? Estamos ante la eterna pregunta de si existen límites a la libertad de expresión o de si han de existir en un espacio reservado para la democracia como es el hemiciclo. No es la primera salida de tono del Congreso, no huelga recordar a José Antonio Labordeta, quién nos dejó hace cinco años y aquel discurso que de pronunciarse hoy se convertiría en un fenómino viral gracias a las herramientas de las que disponemos. ¿Donde está y quién decide cual es el límite? espinoso asunto.