Al día, la actualidad en 140 segundos

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La guerra en Siria comienza una nueva etapa con la entrada de los rusos. Tras aprobarse en la Cámara Alta rusa la intervención de los militares en el país, el ejército ha llevado a cabo sus primeros bombardeos contra el Estado Islámico atacando objetivos de la provincia de Homs.

La misión la desarrollaron cazas rusos pilotados por militares sirios. Esta intervención responde a la petición de Bassar Al Assad, que siempre ha contado con el apoyo de Vladimir Putin. Según Serguéi Ivanov, jefe de la Administración rusa, se limitarán a apoyo aéreo de las fuerzas armadas gubernamentales  y a ayuda técnica en el manejo de los equipos suministrados a Siria. También especificó que la misión puede prolongarse en el tiempo mientras sea necesario.

Putin y Obama se reunieron esta semana para hablar de lo que ocurre en Siria y pese a estar de acuerdo en el objetivo principal, que es derrotar al Estado Islámico, difieren en la estrategia. La Casablanca no es partidaria del régimen de Al Assad, de hecho sus alianzas con el Kremlin y con Irán no han hecho más que fomentar la desconfianza del Gobierno americano. Putin cree que es un error no cooperar con el Gobierno sirio en la lucha antiterrorista y Obama, está dispuesto a sentarse y negociar, a colaborar tanto con Rusia como con Irán, pero con la garantía de que se modifique el statu quo previo a la guerra, en sus propias palabras. Obama espera una transición en el Gobierno Sirio, que pasa por derrocar a Al Assad.

De vuelta a España, continúa la resaca de las elecciones catalanas. Una vez hecho el escrutinio del voto del extranjero parece claro que ese escaño que bailaba y del que dependía el futuro de Artur Mas, no irá a parar  Junts pel Sí por lo que no bastará con la abstención de la CUP para investir presidente a Mas. La coalición entre Convergencia y ERC necesita sumar los escaños del partido de la izquierda para lograr su objetivo, pero ellos tienen muy claras las condiciones y si Mas se queda ellos se van.

Artur Mas ha reivindicado sus 1,6 millones de votos frente a los 300.000 de la CUP y les ha pedido que no se olviden de que él es corresponsable de haber llegado hasta aquí, y que si el problema son las medidas económicas él se ha limitado a gestionar los recortes impuestos desde Madrid. Como no quiere dinamitar la negociación con la CUP, está dispuesto a darles entrada en el Govern si ellos ceden y le apoyan.