Arranca el juicio por el asesinato de Asunta Basterra

Dolores Porto y Alfonso Basterra adoptaron a su hija Asunta, procedente de China. La pequeña sería hoy una joven, cumpliría 15 años, pero la desgracia cayó sobre ella a la edad de 12, cuando murió asesinada, aunque en realidad, podría haber sido mucho antes: el mismo día que fue adoptada.

Los padres de Asunta, los únicos imputados

Los principales sospechosos y los únicos imputados por el asesinato de Asunta no son otros que sus padres, a quienes se acusa de haber planeado durante meses el asesinato de la niña, que murió asfixiada y en cuyo cadáver se halló una gran dosis de Lorazepam que habría servido para evitar que la pequeña opusiera resistencia. La niña fue encontrada en el municipio de Teo, en Galicia, cerca del chalet familiar en Montouto, atada de pies y manos con una cuerda naranja.

El juicio llega ahora, dos años después, y los encargados de determinar la culpabilidad o inocencia de Rosario y Alfonso serán los miembros de un jurado popular. El caso ha estado muy presente en los medios de comunicación, y siempre se ha especulado con el móvil económico: La pequeña Asunta era la beneficiaria del testamento de sus abuelos maternos. Las defensas de los padres, separados, transcurrieron por el mismo sendero durante un tiempo. Después, los que parecían muy unidos a la hora de presuntamente planear y ejecutar el crimen, tomaron caminos diferentes. En la primera sesión del proceso se ha elegido al jurado, los siguientes pasos, son las declaraciones de Porto y Basterra, en los días 30 de septiembre y 1 y 2 de octubre. En el proceso, que debe terminar a finales del décimo mes del año, participarán 84 testigos, entre los que están profesores, compañeras y vecinos de Asunta,  y 60 peritos. La Fiscalía pide 18 años de prisión para ambos, tras dos de prisión provisional.

Tanto Rosario Porto como Alfonso Basterra han mantenido que son inocentes a lo largo de estos 24 meses. Fueron las declaraciones confusas y poco coherentes de ambos al declarar en el momento de la denuncia de la desaparición de la pequeña, lo que llevó a la policía a comenzar una investigación en torno a ellos. Registraron el chalet de Montouto y hallaron cuerda idéntica a la que sujetaba los tobillos y las muñecas de Asunta. Registraron hasta en tres ocasiones el domicilio de Basterra en busca de sus dispositivos electrónicos y no aparecieron hasta  tercero, cuando la policía descubrió que Basterra había borrado información relacionada con su hija y material pornográfico. ¿Por qué borrarla, siendo inocente? Es una incógnita más de un caso plagado de ellas,

Durante sus primeras horas en prisión Porto y Basterra mantuvieron una conversación telefónica, que se aportó como prueba en principio pero más tarde fue invalidada. En ella, Rosario le preguntaba a Alfonso si le había dado tiempo a “deshacerse de eso”, a lo que Alfonso contestaba con un intrigante “calla, pueden estar escuchando”. Pese a que el juez instructor del caso, José Antonio Vázquez Taín, considera necesaria la colaboración de los dos para poder llevar a cabo el plan, no se sabe como llegó Basterra al chalet de Montouto. No hay ninguna prueba que le sitúe allí. Es un cabo suelto y un clavo al que se agarra la defensa.