Granjas de leones, el negocio para satisfacer a los cazadores

La muerte de Cecil, el león símbolo de un país, y el posterior procesamiento del organizador de la ‘cacería’ supone una de las caras siniestras de la caza furtiva de leones en África. Pero existe una cara B, la de los cazadores legales que pagan auténticas fortunas por llevarse a casa trofeos de leones  ¡qué han sido criados en cautividad! y luego vendidos para soltarlos en un espacio controlado para  el disfrute de cazadores.

Según los activistas animalistas agrupados en CACH (Campaña contra la Caza Enlatada, en su denominación en inglés) más 1.000 leones al año son cazados por este sistema. La Organización estima que más de 8.000 leones son criados para este destino en las más de 160  granjas legales que existen sólo en Sudáfrica. Una situación que se extiende a los otros grandes mamíferos africanos, sueño de los cazadores.

 

30.000 dólares por abatir un león blanco

El operador turístico ‘Africa Hunt Lodge’, con sede en Estados Unidos, publicita “paquetes de cacería” para clientes internacionales que viajan a Sudáfrica que incluyen matar un ñu dorado por 49.500 dólares, un impala negro por 45.000 y un león blanco por 30.000 mil.

Por ese precio, los turistas suelen recibir una estancia de 7 a 14 noches en un hotel de lujo y los permisos de caza. (Los servicios de taxidermia no vienen incluidos. Este operador no garantiza la caza del animal, pero otros incluyen en su paquete “No kill, no pay” (Si no matas, no pagas).

“El tráfico ilegal de animales genera a nivel mundial un negocio que supera los 10.000 de dólares” al año denunció Hillary Clinton en 2012. Los principales cazadores proceden de EE UU y Europa, aunque los nuevos ricos asiáticos se van sumando a este particular ‘deporte’ donde el animal no tiene ninguna posibilidad de escapar.

Los ecologistas denuncian que los leones criados en cautividad son alejados de sus madres a las pocas horas de nacer y alimentados con biberón. Y eso, por una parte para que estén acostumbrados a la presencia de humanos y por otro para que las madres no “pierdan” tiempo en su cría.

Un pingüe negocio para los ‘criadores’ ya que aprovechan la estancia de los animales en la granja para sacar un beneficio extra: son un reclamo de turistas que se fotografían con ellos por un ‘módico precio’.

Los leones, criados en cautividad, son presas indefensas

Luego, llegado el momento de la batida, los leones son ‘reintroducidos’ en un espacio donde les alimentan o incluso los inyecten tranquilizantes para que los ‘esforzados’ cazadores no yerren el disparo.

Sudáfrica es uno de los dos únicos países de África donde esta permitido la propiedad de la fauna salvaje, amparándose en una teórica necesidad de preservar especies amenazadas -esta cría evitó con éxito la extinción del rinoceronte-. En estas granjas, que incluyen ñus o impalas, los animales que no son elegidos para la mejora genética -sementales- son destinados para la cacería.

La NSPCA ha enviado inspectores a los ranchos de cacerías y a las subastas de fauna silvestre.

La población de leones se ha reducido drásticamente en los últimos 50 años. En toda África, existen menos de 30.000 ejemplares y, en Sudáfrica, 3.000 libres en los Parques Naturales, según datos de CACH.