Bankia también estafó a Iker Casillas

Iker Casillas es uno de los miles de afectados por engaño en la salida a bolsa de la entidad financiera Bankia. En 2011, el futbolista invirtió 240.000 euros a su nombre y otros 240.000 al de su sociedad, Ikerca S.L. Como muchos,  creyó en la valoración de la compañía y las buenas expectativas de aquella operación.

Ahora, los casi 480.000 euros invertidos por Casillas se han convertido en unos 1.400 euros

Casillas, como miles de afectados, ha presentado 2 demandas contra la entidad. Parece que sus intereses están siendo defendidos por Arriaga, el despacho que se ha especializado en los fraudes y abusos de Bankia. Las dos acciones judiciales se han presentado, una en un juzgado de Móstoles y otra en los juzgados de Pozuelo de Alarcón. En los escritos de ambas demandas se aduce información falsa sobre la solvencia de la entidad bancaria en su salida a bolsa e incumplimiento de los deberes de información, transparencia y lealtad.

Como todos los afectados, Casillas adquirió las acciones en su valor de salida, a 3,75 euros. Un valor que se demostró falso una vez se conoció que los directivos de la entidad, con el exministro Rato a la cabeza, habían falseado las cuentas. Un fraude contable que escondía la insolvencia del banco.

El director de Arriaga Asociados, José María Ruiz de Arriaga, conoce muy bien lo ocurrido y está convencido que los afectados recuperarán su dinero: “La gente hizo esa inversión con una información engañosa. La gente jamás hubiera invertido su dinero en acciones de Bankia si hubiera sabido que la información que ofrecía el folleto no se correspondía con la realidad de una empresa que estaba en quiebra. Por eso, nosotros estimamos que probablemente los afectados recuperen su dinero mediante una reclamación judicial, porque fueron engañados cuando adquirieron sus acciones”.

Con la intervención del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) y la suspensión temporal de la cotización por la Comisión Nacional del Mercado de Valores, han dejado a los inversionistas sin su dinero, el resultado es que cada 100 acciones quedarían reducidas a una, perdiendo el 99% de la inversión.