Dos gobiernos y grupos tribales se disputan el poder en Libia

La caída de Gadafi en 2011 ha sumido a Libia una peculiar situación que siembra la inestabilidad en el Mediterráneo. Dos gobiernos se disputan la legitimidad y cientos de tribus y grupos armados -incluidos los yihadistas próximos al Estado Islámico- operan en una guerra abierta donde están en juego los importantes recursos económicos -petróleo- de este país.

Las milicias que derrocaron a Gadafi acabaron enfrentadas cuando el general libio Jalifa Haftar lanzó en 2012 la llamada ‘Operación Dignidad’ contra los grupos yihadistas que operaban en Bengasi y en otras zonas al este del país. Los grupos islamistas, agrupados en una coalición denominada ‘Amanecer Libio’, respondieron a lo que consideraban un golpe de Estado haciéndose con el control de la capital Trípoli.

En este contexto se celebraron nuevas elecciones al parlamento (2014). Ganó la facción próxima a Haftar, pero los resultados no fueron reconocidos por los islamistas, que se autoproclamaron como el gobierno legítimo.

ARAB-WORLD-MAPS-July-August-2015-Emmanuel-PÈNE

 

Dos gobiernos que se disputan la legitimidad

Elegido tras las elecciones de junio de 2014, su presidente es Aguila Saleh Issa y es conocido por el gobierno de Tobruk. Está respaldado por el Ejército libio Nacional (LNA), a cuyo mando está el general Jalifa Haftar, así como otras facciones armadas como las brigadas de Zentan, las milicias Tobous, o  las milicias Petroleum Facilities Guard (PGF), que custodian los importantes yacimientos petrolíferos.

Aguila Saleh Issa

Aguila Saleh Issa

El gobierno de Tobruk controla principalmente el Este del país: la región Cineraica, con la excepción de algunos enclaves, la mayoría de los campos de petróleo al sur de Ras Lanuf y Ajdabiya, el desierto del Sur-Este y el Sur de Libia. Además, con la ayuda de las milicias Tobous controla Kufra, y Zentan -al suroeste de Trípoli- gracias a las tribus bereberes.

Al no controlar Trípoli, la sede del Gobierno se trasladó a Tobruk, cerca de la frontera con Egipto. Cuenta con el apoyo de parte de la comunidad internacional, incluidos los Emiratos Árabes Unidos y Egipto.

El otro gobierno está representado en el Congreso Nacional General (NGNC), formado por los grupos islamistas agrupados en torno a ‘Amanecer Libio’. No reconocen las elecciones de 2014, gobiernan desde Trípoli .Su presidente es Nuri Abu Sahmain y Omar al-Hasi el primer ministro.

Nuri Abu Sahmain

Nuri Abu Sahmain

El NGNC está respaldado por una coalición militar que incluye la potente brigada islamista de Misrata, la milicia ‘Libya revolutionaries’, el grupo Amazigh (compuesto por beréberes) y las milicias Tuareg.  El NGNC controla la zona de Trípoli, Misrata, así como la mayor parte del Oeste del país.

En disputa queda la zona meridional y la ciudad de Sebha. Ambos gobiernos luchan por su control a través de tribus afines. Además, es la zona donde el Estado Islámico cuenta con una mayor presencia.

 

El Estado islámico ha diseminado sus grupos por toda Libia

En abril de 2014, el Estado Islámico encontró una ‘oportunidad’ de expansión y combatientes libios en Siria e Irak trasladaron su foco de operaciones a Libia, donde se hicieron con el control de varias ciudades en la zona centro norte, en Sirte.

Establecida una cabeza de puente, Estado Islámico ha comenzado una ofensiva, especialmente hacia el Oeste y hacia el Sur, donde se encuentran los yacimientos petrolíferos. Cuentan con milicianos en Fezzan, Cirenaica, Bengasi y Derna.

No obstante, a pesar de compartir ideología, sus diferencias con los consejos locales muyaidines están haciendo que Estado Islámico luche en solitario.

El complejo mapa de los grupos armados yihadistas se completan con las milicias Ansar al-Sharia, las brigadas de Abu-Salim, y los formados por los Consejos Locales Shura en los territorios de Bengasi, Derna y Ajdabiyah.

 

Cientos de tribus y dos recursos básicos: el agua y el petróleo

El moderno estado libio tiene su origen en la unión de las regiones Cirenáica (este) y Tripolitana (oeste) y Fezzan (un vasto y desértico territorio al sur) habitado por tribus beréberes nómadas que se iban asentado en los oasis. Tras la Segunda Guerra Mundial, Libia logra la independencia en forma de reino. Sidi Idris, jeque de los Sanusi y emir de Cirenaica, es proclamado como rey hasta que fue derrocado por Gadafi en 1969.

A pesar de haber tres bandos definidos -Tobruk, Trípoli y el Estado Islámico-, la situación geopolítica se complica en Libia por la coexistencia de cientos de tribus árabes que mantienen sus propias señas de identidad y establecen sus propios lazos de lealtad que pueden cambiar en función de sus propios intereses.  La convivencia entre ellas se ha definido tradicionalmente a través del Consejo Supremo de tribus libias, una importante institución con la que el propio coronel Gadafi tuvo que mantener relaciones de entendimiento y cordialidad.

Combates en Libia

Así, por ejemplo la situación de en la ciudad de Ajdabiya solo se puede explicar por la rivalidad entre las tribus Zwia y Maghariba y no tanto por los apoyos a los dos gobiernos. Del mismo modo, la histórica rivalidad entre tuaregs -mayoritariamente apoyando a Trípoli-, y los Tobous, que se alinean con el gobierno de Tobruk, ha encontrado un caldo de cultivo adecuado para continuar la contienda.

Los beréberes (o amazigh) también están divididos, la mayoría de ellos ha optado por apoyar la NGNC mientras que los bereberes Zentan apoyan al general Jalifa Haftar. Esta tribu representa un cuarto polo de poder en el complejo tablero libio. Son las brigadas de Zentan quienes ‘custodian’ al hijo de Gadafi, Seif al Islam, recientemente condenado a muerte por un tribunal de Trípoli y al que el Consejo Superior de las tribus habría nombrado su representante en una reunión celebrada a mediados de septiembre.

Libia representa un territorio donde cada grupo (tribu) ha de asegurarse el acceso a los servicios básicos, fundamentalmente el agua, por los que tienen que pagar. Las exploraciones petrolíferas realizadas en los 50 revelaron la existencia de importantes reservas de agua

Exploraciones petroleras en el desierto del sur de Libia a mediados de los años 50 revelaron la existencia de vastas cantidades de agua subterránea potable. El gobierno de Gadafi consiguió llevar el agua a todo el país -y por lo tanto garantizar su desarrollo económico- a través un proyecto conocido como el Gran Río Artificial,  dos ‘grandes tuberías’, una por el Oeste, pasando cerca de Misrata y que termina en Trípoli, y el otro en el este pasando por Ajdabiya y continuando hasta la ciudad de Bengasi. Su control resulta estratégico una vez que ha desaparecido el Estado Central.

El otro gran recurso lo representan los yacimientos petrolíferos, principal fuente de divisas del país. Los campos dependen de la Corporación Petrolera Nacional (NOC), una compañía aparentemente neutral en el conflicto; pero con una situación peculiar: su sede está en Trípoli, es decir, bajo control de los grupos islamistas, pero cuya defensa es responsabilidad de las milicias Petroleum Facilities Guard (PGF), alineadas con Tobruk.

Los yacimientos son objetivos prioritarios de los milicianos del Estado Islámico y también el principal motivo de los combates entre tuaregs y Tobous en el Ubari (al sur).

También el control de las vías de comunicación que conectan Libia con Argelia, Túnez, Níger, Sudán y Chad forman parte de ‘los juegos de guerra en Libia’. Los tuaregs controlan las rutas que unen  Argelia y Túnez. Rutas de comercio, que incluyen el contrabando de armas.

Por su parte, los Tobous  controlan dos aeropuertos en la frontera con Níger que se utiliza para importar armas para sus milicia y las minas de oro en ‘Banded’Aozou’, una zona desértica fronteriza con Libia y Chad.