Tsipras, tercera victoria…

Por tercera vez Alexis Tsipras en ocho meses, ha dado la vuelta a las encuestas y ha dejado con un palmo de narices a Schäuble, Juncker, Merkel y Rajoy y haciéndoselo ver a la socialdemocracia europea, el mismo Hollande ha dicho “es un mensaje para la izquierda europea”.

Pero ni cien días de cortesía, ni una hora, de inmediato hasta las felicitaciones llegaban con el regalo envenenado: “felicidades Alexis, pero ahora a cumplir el rescate” ha sido el mensaje casi unánime de todo el establishment europeo sea conservador, socialdemócrata, del norte o del sur. El que lo ha expresado sin pelos en la lengua, como siempre acostumbra, metiendo la pata aquí y acullá, ha sido el Ministro de Exteriores de Rajoy, Margallo que ha señalado “Es una noticia preocupante para Europa”. Este mismo mensaje de felicitaciones con la boca pequeña pero exigencias con la boca grande es el que han utilizado Sanchez, Renzi y por supuesto los socialistas del Bundesbank, Gabriel y Schultz. Era penoso contemplar a Trinidad Jiménez vanagloriarse frívolamente de que el PASOK griego (corresponsable junto a ND de la catástrofe griega) era el único que había crecido, efectivamente del ¡¡¡ 4,7% al 6,2 % !!!

Desde el principio del ascenso de Syriza, el objetivo común ha sido impedirle gobernar, no darle respiro, conducirle a una situación límite como fue después de su demoledor triunfo en el referéndum de julio obligándole a hacer lo que no quería, con la amenaza del cierre total del grifo a una economía que la troika había ayudado con eficiencia y entusiasmo a quebrar. Por eso tiene tanta importancia la nueva victoria de Tsipras y de los griegos, Aunque la abstención ha subido y Tsyriza ha tenido una leve bajada, los griegos han derrotado el intento de poner un agente directo de la troika.

Ahora todos quieren ponerle los deberes al Gobierno ya sea a través del memorándum o recomendaciones añadidas como con quien tiene que pactar o no. La tensión va a continuar para terminar con aquellos que quieren mantener su autonomía.

A nadie se le escapa que el problema griego no es ni un problema contable, ni un problema estrictamente económico es un problema de carácter político, es un problema de castigar a aquel que no comparte la política de austeridad que ha sido sistemáticamente denunciada por todo tipo de analistas e informes, incluida la Administración Obama y la Reserva Federal. Trasciende al caso griego aunque este le represente, de hecho ya escuchamos la misma melodía cuando se habla de Corbyn y no digamos si en España, Podemos alcanza una posición central en las salidas política. Hoy en día vemos como la misma beligerancia, firmeza y acoso que se mantiene con el Gobierno griego señalándole la puerta de salida de la UE y del euro, no se mantiene con el ultraderechista y xenófobo primer ministro húngaro, Orban; cuyas posiciones y medidas son absolutamente incompatibles con los principios, valores y tratados sobre los que se construyó la Unión. Pero ya sabemos que estos sólo son inflexibles en el tema de la austeridad y el sometimiento a la ciudadanía a sus dictados.

La victoria de Syriza ha ido precedida de una importante crisis del partido, con una escisión del sector de Lazafanis y Konstandopulu, Unidad Popular que no ha conseguido representación parlamentaria, pero que refleja de alguna forma la frustración generada por la asunción del tercer rescate después del entusiasmo de la victoria del referéndum. En la izquierda española y europea se ha abierto ese debate sobre si Tsipras había traicionado a sus ciudadanos, pero antes de tomar de posturas tan concluyentes se debe ser más prudente. Es difícil saber si había caminos alternativos (plan B, salida de euro, vuelco hacia Rusia y China) , pero lo que si era evidente es que el pulso era extraordinariamente difícil con el corralito impuesto y la quiebra bancaria.

En cualquier caso hay algunas enseñanzas evidentes:

  •  El cambio de políticas económicas, de la ruptura con el austericidio pasa por un cambio de la relación de fuerzas políticas en Europa; Gran Bretaña y España son un primer elemento y hacer girar a la socialdemocracia sureña (Francia e Italia) también. Hay que sumar fuerzas, vengan de donde venga para esa otra Europa sin sectarismo y sin prepotencia. Este es el reto donde está la construcción de otra Europa;
  • Tsipras ha sido honesto frente a su pueblo (esa es una de las razones  de la reeleción) nunca ha dicho que el tercer rescate era un triunfo sino todo lo contrario, no ha dudado en decir que esa no era su política. Ojala en nuestros lares se actuase igual y se hubiese dicho en algún momento que la reforma del 135 era una imposición y una derrota de la política progresista. Este es uno de los elementos más corruptores de la política y que mas daño hacen frente a los ciudadanos, hacer pasar como positivo aquello que para todo el mundo es negativo. Uno puede no tener fuerza para hacer lo que quiere y así debe decirlo a la gente, lo que no puede es actuar con el cinismo de hacer pasar como bueno lo que evidentemente es malo.
  • Hay un reflexión que tiene interés hacer y que en un mundo donde nos hartamos de decir que la política ha sido secuestrada por la economía y que lo único que puede cambiar esto es la política. Se critica furibundamente a quien ha usado métodos democráticos: elecciones y referéndum para contestar a la tiranía de los acreedores. Justamente en una UE donde las consultas son mal vistas, no hay que olvidar que Papandreu cayo porque quiso hacer un referéndum, Tsipras tiene el indudable mérito de fortalecerse recurriendo a la ciudadanía (a eso algunos le llaman populismo) y dar la batalla en otro terreno al de las encerronas de Bruselas. Ese es el gran test democrático de nuestro tiempo. Se firman acuerdos más lesivos, o al menos tanto, como los anteriores, como castigo por la insumisión y la ruptura de la ortodoxia.