Al día, en 140 segundos

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Las elecciones griegas ya se han celebrado y han dado por vencedor por segunda vez en este 2015 al líder de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza),  Alexis Tsipras, que cuenta con el apoyo de los Griegos Independientes y su líder Panos Kammenos.

La imagen de Alexis Tsipras sale tremendamente reforzada tras el resultado de estos comicios que ha ganado de sobra. Los helenos le han perdonado que faltara a su palabra y su programa plegándose ante los designios de la troika, y han premiado su honestidad al convocar el referéndum y dimitir precisamente por haber tenido que seguir los dictámenes del FMI, el BCE y la UE para negociar el tercer rescate para Grecia. Tsipras agradeció en su discurso a los votantes, la confianza depositada en él para los próximos cuatro años, y señaló que su victoria era un mensaje al mundo, un mensaje que transmitía que Grecia era sinónimo de lucha y dignidad.

Es una de las conclusiones de estas elecciones pero no la única. Detrás de Syriza se ha situado el partido Nueva Democracia, cuyo líder felicitó a Tsipras en cuanto se tuvo constancia de que era el vencedor. Pero en tercera posición no solo se ha consolidado, es que ha incluso subido el partido de ultraderecha Amanecer Dorado, que ha obtenido dos diputados más que en el pasado mes de enero.

Por su parte Unidad Popular, surgido de la escisión en Syriza, tras la dimisión de Tsipras, se ha diluido como lágrimas en la lluvia, algo que ellos mismos han reconocido.

Una variable a reseñar ha sido la participación, en torno al 54%, casi 10 puntos más baja que en enero. Un factor a tener en cuenta a la hora de explicar qué ha podido alejar a los votantes de las urnas en esta ocasión puede ser el cansancio. Los griegos se han visto llamados a ejercer su derecho democrático al voto en tres ocasiones en nueve meses. Las elecciones generales de enero, el referéndum de julio y estas nuevas elecciones de septiembre. También, puede que algunos de los votantes de Tsipras en enero no estén entre todos esos que le han perdonado y encumbrado de nuevo, y su decepción haya hecho que prefirieran quedarse en casa.

En España uno de los primeros en reaccionar fue, como no podía ser de otra manera, Pablo Iglesias, que raudo y veloz le enviaba una felicitación a Tsipras a través de su cuenta de Twitter.