Leishmaniosis, septiembre y octubre, ¡Cuidado! el mosquito es voraz

Septiembre y octubre son dos meses peligrosos para el contagio de la leishmaniosis, una de las enfermedades vectoriales más frecuentes y temidas que pueden afectar a nuestros compañeros peludos. Una enfermedad que transmiten un tipo de mosquitos que desgraciadamente se han hecho populares: los flebotomos.

La leishmaniosis la transmiten las hembras de flebotomo y los estudios demuestran que los picos de mayor presencia de hembras de flebotomo en el ambiente se producen en dos periodos, entre junio y julio y entre septiembre y octubre.

En estos periodos aumentan las poblaciones de flebotomos con actividad hematófaga (ingestión de sangre). Es decir, estadísticamente, los perros están más espuestos al contagio de la leishmaniosis.

 

Síntomas si el perro está afectado por la leishmaniosis

El primer síntoma clínico más habitual es la pérdida de pelo, sobre todo alrededor de los ojos, orejas y la nariz. Posteriormente, el perro pierde peso aunque no pierde el apetito y resulta habitual que presente heridas en la piel, especialmente en cabeza y patas.

La leishmaniosis es una enfermedad que puede resultar mortal y que convierte al perro en un enfermo crónico. Aunque existen tratamientos contra la enfermedad, suelen durar varias semanas, el parásito permanecerá en el perro hasta el final de su vida. Es decir, que una vez infectado, los síntomas aunque sean tratados podrán repetirse en diferentes momentos y habrá que volver a emplear fármacos para frenar su evolución.

La prevención, una vez más es el remedio más eficaz. La vacuna se antoja como la mejor práctica terapéutica, pero es cara. En cualquier caso, existen collares y pipetas que minimizan el riesgo de contagio. En las épocas de mayor riesgo conviene evitar que los animales permanezcan al aire libre al atardecer,cuando la  actividad de los mosquitos es máxima.