Unos restos hallados en Gran Canaria reactivan el caso de Yeremi Vargas

Yeremi Vargas desapareció hace ocho años cuando jugaba en su barrio,en Vecindario, Gran Canaria. A día de hoy tendría quince años. Tras haber sido hallado un cráneo que podría pertenecer al pequeño, Interior, destacaba que había que tomar el hallazgo de estos restos con “elemental prudencia”. El forense del juzgado que se encarga del caso, creyó en un primer momento que los restos encontrados pertenecían a un menor de entre cinco y doce años de edad y han sido trasladados a Madrid para ser examinados con mayor precisión. Las últimas informaciones apuntan a que el cráneo podría ser de una mujer de edad adulta, de unos 60 años, aunque aún no se tienen los resultados de la prueba de ADN. Junto a los restos ha aparecido uan bolsa con ropa, entre ellos unos vaqueros y una camiseta blanca.

Las investigaciones no han cesado a lo largo de estos ocho años, en los que su familia no ha perdido la esperanza de encontrarlo con vida, tal como ha afirmado su madre Ythaisa Suárez en reiteradas ocasiones, llegando a ofrecer recompensa a quienes pudieran facilitar información sobre el paradero de su hijo.

Varias líneas de investigación  abiertas

Las autoridades han tenido abiertas hasta cuatro líneas de investigación en torno a la desaparición de Yeremi. Entre ellas, la llamada “Línea escocesa”, que se centraba en la hipótesis de la agresión sexual y en dos individuos procedentes de Escocia, William Hugh Lauchlan y Charles Bernard Doyle O’Neill, que cumplen condena ahora en una cárcel británica por homicidio y que se negaron desde el principio a colaborar con los agentes y que a partir de marzo de este año, al menos uno de ellos, cambió de parecer y logró que la prisión de Reino Unido donde cumple condena contactara con las autoridades españolas para ofrecer su colaboración. Ambos  estaban en Gran Canaria en 2007, coincidiendo con la fecha de la desaparición, el 10 de marzo.  Así lo ha ido ratificando el teniente a cargo de la investigación, José Manuel Hidalgo, en varias entrevistas concedidas a diferentes medios de comunicación.

Además, los efectivos de los cuerpos de Policía, Guardia civil y el Ejército, peinaron las inmediaciones de la desaparición en colaboración con agentes de otros países como Italia o Gran Bretaña, llegando a tomar cartas en el asunto el mísmísimo FBI estadounidense.

Pese a los esfuerzos de los agentes, no ha sido hasta ahora, ocho años después, cuando han encontrado algo que pudiera sugerir que el desenlace del caso del pequeño Yeremi Vargas estaba cerca.

Acoso en las redes sociales

Interior habla de prudencia y no es para menos. La familia del pequeño Yeremi ha sufrido lo suyo. A la angustia de la desaparición de un hijo, un sobrino, un nieto, han tenido que sumar el acoso que han sufrido a través de las redes sociales. Abrieron una cuenta en Twitter para poder estar más al tanto de las noticias relacionadas con el suceso y para obtener colaboración y comenzaron a recibir mensajes crueles y chistes macabros. Un hecho, que denunciaron ante la Guardia Civil pero que no obtuvo ninguna respuesta por parte del Instituto Armado, según declararon ellos mismos.

Ante la inactividad del Cuerpo, la familia de Yeremi logró identificar, por ella misma, la procedencia de algunos de los mensajes. Se trataba de una joven de la isla de Gran Canaria que se defendió argumentando que eran una “libre manifestación de humor negro”.