Grecia, Portugal y España, al rescate de las urnas

Los griegos serán los primeros en pasar por las urnas el próximo domingo 20 de septiembre; la dimisión del primer ministro, Tsipras, ha provocado que tan sólo 8 meses después de las últimas elecciones, y tras pasar por un referéndum, tengan que volver a votar.

Portugal tendrá sus elecciones el 4 de octubre; en este caso, es que ha expirado el mandato de 4 años del primer ministro, Passos Coelho, de la coalición conservadora de CDS-PP.

España será el siguiente, sin fecha prevista, puesto que Rajoy agota su mandato en noviembre y aún no ha desvelado sus intenciones, aunque todo apunta a que serán el 13 o el 20 de diciembre.

La crisis económica, los recortes, la prima de riesgo, la deuda, el paro, el sufrimiento y las desigualdades determinaran los resultados, aunque de manera desigual. Rajoy y Passos Coelho jugaran la baza de las mejoras macroeconómicas y el riesgo que puede suponer para sus países modificar las políticas económicas que han puesto en marcha.

En Portugal, gobierna Passos Coelho, un político poco carismático y con un gabinete desfondado, que se resiste a perder y está en la política del último minuto, en un intento desesperado por hacer olvidar las políticas destructivas de estos años dictadas por la troika tras un rescate por el que los portugueses han sufrido mucho. El Gobierno aprueba, ahora, a la desesperada, medidas tales como: el aumento del empleo público, más dinero para la educación, incrementos en la seguridad social, aunque también cierra concesiones y privatizaciones de forma opaca. Su mensaje es que la economía “va bien”, y que nos recuerda a lo que el Gobierno Rajoy está haciendo en España: el telón de fondo es la economía con la sorprendente aprobación de los presupuestos para 2016 y las políticas salariales a favor de los funcionarios.

En Grecia es distinto; Tsipras, sigue siendo el favorito, aunque según los últimos sondeos desciende la diferencia con la formación de derecha, Nueva Democracia. El PASOK sigue en plena crisis y el nuevo partido, Unidad Popular, surgido de la escisión de Syriza, no tiene todavía una estructura sólida. El tercer rescate es el fondo de la campaña.

Grecia, Portugal y España: “oscuros objetos de la especulación”

Es verdad que Grecia no es España, como dice Pablo Iglesias ahora, ni tampoco Portugal. La situación del país heleno no es el producto de desfases presupuestarios ni de una burbuja inmobiliaria, la bancarrota griega no es una crisis coyuntural de mercados. Grecia estaba hundida antes de mayo de 2010, sumida en una gran recesión, y con todas sus cifras trucadas desde la entrada del país en el euro. Cifras que conocía muy bien Mario Draghi, uno de los responsables de la gran mentira.

Cuando se acordó el primer rescate, la deuda griega era insostenible, alcanzaba el 130% del PIB. En lugar de enfrentar la situación y reestructurar en aquel momento la deuda, se mantuvo la ficción con la complicidad de todos los protagonistas, el FMI, el BCE, el Eurogrupo y los principales partidos griegos, el PASOK y Nueva Democracia. El motivo era evitar el contagio de los bancos alemanes y franceses cargados de deuda griega. Cuando en 2012 se abordó una reestructuración de la deuda, ya habían soltado lastre y escapado del desastre.

En 2010 se aprueba el primer rescate de 110.000 millones de euros, sólo el 11% de esa cantidad fue a parar a manos del gobierno para afrontar gastos. El resto fue destinado a la deuda, intereses y amortizaciones. Tan solo un año después, la economía empeoró y se solicitó un nuevo rescate de 130.000 millones de euros; los bancos se llevaron para su recapitalización 48. 000 millones de euros. En diciembre de 2012, la troika tiene que tomar medidas para aliviar la deuda, y se realiza una reestructuración, pero ya era tarde: el segundo rescate se lo llevó la propia restructuración. Los acreedores privados asumieron una quita, pero trasladando el riesgo a las instituciones oficiales, y así se abrió un enorme boquete en los bancos griegos y en los fondos de pensiones, que aseguraban la deuda, perdiendo más de 25.000 millones de euros.

En total, el 85% de ambos rescates se fue a parar a la deuda, su restructuración y la recapitalización de la banca.

En julio y agosto de 2015, se aprobó el tercer rescate, que será de 86.000 millones de euros a cambio de 200 medidas de austeridad y privatizaciones. El primer desembolso ha sido de 26.000 millones de euros, y solo 3.000 están destinados a pagos de gasto interno.

Por su parte, Portugal no había sufrido la crisis del ladrillo como España, tenía otra burbuja especulativa, que el New York Times, en abril de 2011, describía como ‘victima de oleadas de especulación de operadores de renta fija y de agencias de calificación’. Además, los gobiernos habían realizado una pésima gestión de los fondos europeos con inversiones mediante alianzas público-privadas poco transparentes y consultorías externas innecesarias, que llevaron a sobreprecios insostenibles en las obras públicas, descomunales sobresueldos y bonos a ejecutivos, compras injustificadas en Defensa y un extenso repertorio de corrupción.

El gobierno de entonces, presidido por el socialista Sócrates, ahora en la prisión domiciliaria por delitos de corrupción, aprobó hasta 3 planes de ajustes intentando evitar lo inevitable, el rescate, que finalmente solicitó en abril de 2011. Recibió 78.000 millones de euros que fueron desembolsados en los tres años siguientes. El paquete incluía la ayuda de 12.000 millones de euros para los bancos. El objetivo era el de reducir el déficit que en aquel momento tenía un saldo negativo de 9,3%. Al gobierno socialista le sustituye una coalición de derechas, que realiza un durísimo programa de austeridad, vigilado por la troika, que controla cada 2 meses las cuentas públicas. El primer ministro, Passos Coelho, primer ministro, tenía un objetivo, diferenciarse de la situación griega y por eso, en febrero de este año, se apresuró en presentar una devolución anticipada del rescate de unos 14.000 millones de euros en un plazo de 2 años y medio.

En España, en 2009, el presidente Zapatero negaba la crisis, o al menos, la minusvaloraba, y aseguraba que teníamos el sector financiero más sólido del mundo. Pero los primeros síntomas aparecieron con la bancarrota de la Caja Castilla-La Mancha, y continuó con un goteo constante, y es que la burbuja inmobiliaria estaba carcomiendo los activos de todo el sistema bancario. En mayo de 2010 Zapatero presenta en el Congreso el mayor recorte social conocido en la etapa democrática, tras siete días de infarto de los mercados financieros y Europa presionando para que aceptara un rescate, el presidente español optó por los recortes que colocaron al PSOE en una situación de una enorme impopularidad. Las turbulencias continuaron y Zapatero toma una última decisión que le perseguirá siempre: la reforma del artículo 135 de la Constitución para limitar el déficit.

Rajoy llega al poder con una campaña electoral fácil: él dará confianza a los mercados y resolverá la crisis, sin recortes. No habrá rescate. Nada más lejos de la realidad: más paro, más precariedad en el empleo, trabajadores pobres, y muchos españoles al borde de la pobreza, y sin ninguna prestación ni ayudas.

El rescate llega en forma de rescate financiero. Bruselas ofrece hasta 100.000 millones de euros, pero formalmente, España sólo utiliza unos 41.000 millones. Pero no es toda la verdad. Hacer las cuentas de lo que ha costado mantener a flote el sistema financiero es un ejercicio desesperado. Mediante fórmulas y entidades interpuestas, Sareb, Frob, BFA, EPA (Esquemas de Protección de Activos), los créditos fiscales, ocultación de los datos, y la falta de transparencia, es la tónica de la acción de gobierno. Por fin, las matemáticas fallan. Con los datos que de alguna manera se han hecho públicos la cifra que los contribuyentes han aportado o avalado para reflotar a los bancos podría rondar los 280.000 millones de euros. Y Bankia, a la cabeza del desastre, corrupción, salida a bolsa con contabilidad falsa, y lo peor: las emisiones de preferentes. Todo pendiente de resoluciones judiciales.

Y es que el rescate financiero que se aseguró por parte del gobierno que no saldría del bolsillo de los contribuyentes, ha sido otra mentira, ha lastrado el déficit, y ha provocado que la deuda pública haya llegado al 100% del PIB.

Los resultados de cada rescate: más desigualdad y pobreza

En Portugal, los compromisos de Lisboa llevaron a la privatización de las grandes empresas estatales: la aerolínea TAP, Telecom, y las 2 empresas de energía: EDP y REN. Además, los trabajadores y jubilados pagan más impuestos, reducción desempleo de 36 a 18 meses, y una reducción de la cuantía del subsidio de un 20%. Se redujo el número de empleados públicos, se elevaron los impuestos locales y el IVA, y se aprobó una menor contribución empresarial a la Seguridad Social.

Pero la troika quiere más y mantiene su preocupación por la ralentización de las reformas, incluso por la reversión de algunas medidas, y es que en este momento, el gobierno está mas preocupado por las elecciones que en cuadrar las cuentas. El sufrimiento de los portugueses es más que evidente, la propia OCDE alertaba esta primavera que el paro y las desigualdades continúan a un nivel “insostenible”.

En Grecia, tras los 2 primeros rescates, la deuda había crecido 30 puntos más. Las previsiones de la troika habían saltado por los aires, calcularon que el PIB caería un 3,5% y el desplome fue del 20,6%, que el paro no llegaría al 14%, y llegó al 28% y el desempleo juvenil ha llegado hasta el 60%.

Los gobiernos se habían sucedido sin políticas de crecimiento, sólo recortes que han empobrecido a la población. Con un ajuste presupuestario enorme y sin precedentes, el dato más relevante es que ha pasado de un 15% de déficit al 3% en menos de 5 años. El consumo energético, que es un buen indicador de la actividad económica, cayó un 25%, frente a la caída media de la UE del 3%. El 45% de los pensionistas reciben ingresos por debajo de la línea de pobreza, 4 millones de personas, más del 30% de la población total, están “en riesgo de pobreza o exclusión social”, y se estima que unos 800.000 griegos no tienen acceso médico debido a la falta de seguro o de recursos. Todavía hoy, en Grecia no hay estadísticas independientes, no existe un catastro, no hay censos oficiales y únicos de pensiones, no hay un modelo fiscal equiparable a otros países de UE.

Esta situación fue, de hecho, lo que llevó a Syriza al poder, el partido que mejor supo recoger el descontento generado por las medidas de austeridad. Pero en solo unos meses, la crisis económica ha llevado a una profunda crisis política al partido del gobierno.

El gobierno Syriza presentó cara al Eurogrupo, y el entonces ministro de economía Yanis Varoufakis, comunicó que no reconocían la interlocución de la troika; y sin querer romper la baraja, el gobierno solicitó apoyo a los países miembros y al BCE para una restructuración de la deuda, y más tiempo para aplicar las reformas del sistema de pensiones, -una de las principales exigencias de los acreedores-, y mantener la excepcionalidad del IVA en las islas, principales destinos turísticos del país. En resumen, plazos más largos para el pago de la deuda y menos recortes para poder aplicar políticas de crecimiento. Pero el Eurogrupo, Alemania y España entre otros, no aceptan las peticiones.

Se precipitan los acontecimientos, el gobierno no puede hacer frente a los pagos, se corta la liquidez por parte del BCE, y llega el corralito.

Tsipras y su gobierno lanzan un órdago: los griegos votaran en un referéndum. El 62% de los griegos votaron No a las políticas de austeridad y en apoyo al gobierno de Syriza. Sin embargo, Tsipras acude a Bruselas y acepta un rescate con medidas durísimas que provoca la dimisión el ministro Varoufakis. Tsipras tiene que hacer una remodelación del gabinete, se rompe la mayoría parlamentaria y las nuevas leyes impuestas por el Eurogrupo tienen que ser apoyadas por el partido conservador.

Tripras dimite y provoca nuevas elecciones. 25 diputados de Syriza han formado un nuevo partido, Unidad Popular, que se presentará a las próximas elecciones. Tsipras ya no es un ‘enemigo’ para la troika.

Pero: ¿Por qué ha aceptado el rescate? ¿Habrá o no una restructuración de la deuda? Es unánime la opinión de que una quita o nuevos plazos son imprescindibles. Grecia no puede pagar, por eso el FMI no participa del tercer rescate y se mantiene en la necesidad de realizar una restructuración. Por su parte, Draghi afirmó que era ‘indiscutible’ la reestructuración, y Merkel justificó que aunque fuera necesaria no podía hacerse por qué no lo permite la normativa europea. Pero es Tsipras quien da una pista, la restructuración tiene que esperar hasta noviembre. ¿Es una concesión a Rajoy y a Passos Coelho?

Los procesos en la Europa del Sur: Grecia, España y Portugal al rescate electoral

Grecia

El 20 de septiembre se realizarán las elecciones legislativas. Tienen derecho a votar 9,8 millones de griegos mayores de 18 años. Los partidos que se presentan tienen que obtener al menos el 3% de los votos para contar con representación parlamentaria.

Las listas electorales son desbloqueadas, se puede marcar preferencia por uno o más de los candidatos de una lista; el reparto se hace primero según la preferencia y, si quedan sitios por atribuir, se hace en el orden de lista.

Se eligen 300 parlamentarios en 56 distritos electorales. Atenas (distrito A y B) elige 58 diputados, ya que en ella vive aproximadamente la mitad del censo electoral.

250 se atribuyen mediante un sistema proporcional, los 50 diputados adicionales se otorgan a la lista más votada para facilitar mayorías. Así, un partido con 40% de votos podría llegar a conseguir la mayoría absoluta, incluso con un porcentaje del 32%, si muchos partidos políticos no llegaran a la barrera del 3%. Si ninguno consiguiera el apoyo de 151 diputados, el Presidente iniciará la ronda por orden de las formaciones con representación, y encargará el gobierno al partido que consiga una mayoría parlamentaria; si no hay acuerdos, el Presidente nombra un gobierno de transición y convocará otra vez elecciones.

Portugal

Las elecciones legislativas serán el 4 de octubre. La Asamblea de la República se compone de 230 miembros, que elegirán al primer ministro. Los miembros de la Asamblea se atribuyen en 18 circunscripciones peninsulares, más 2 por las regiones autónomas de Azores y Madeira, y otras 2 circunscripciones de residentes ausentes, una de Europa y otra el resto del mundo. Una vez elegidos representan al país entero y no a las circunscripciones que les ha elegido. Las listas son cerradas y bloqueadas, y se utiliza la regla D’Hont para su atribución.

Los sondeos desde hace meses otorgan ventaja al Partido Socialista frente a la coalición gubernamental formada por el PSD y CDS-PP. En la valoración de líderes la ventaja es también para el candidato socialista, Antonio Costa, con un 4,7%; la segunda mejor valorada, con un 4,4, es la candidata del Bloco, Catarina Martins; mientras Passos Coelho se desploma al 3,7.

El PS ha tenido buenos resultados en las últimas citas electorales, ganó las europeas, y en las municipales obtuvo resultados excepcionales. Costas es un buen candidato elegido por los militantes del partido, con un buen curriculum, con experiencia y buena gestión en Lisboa y tiene fama de ser un político honesto, que no es poco. Ha incluido en sus listas a independientes, lo que supone un nuevo impulso a un partido que tiene que superar que su exprimer ministro José Sócrates sigue pendiente todavía que se fije el tribunal que le ha de juzgar por blanqueo de capitales

Las presidenciales de enero de 2016 empañan la campaña, y es que en todos las formaciones han surgido varios candidatos, y las peleas y tendencias internas de los partidos y coaliciones de derechas y de izquierdas son públicas; y es que la elección del Presidente no es meramente institucional. El presidente de la República tiene importantes competencias, como el derecho a vetar leyes, convocar elecciones, encargar la formación del Gobierno o disolver el Parlamento.

España

Las elecciones serán previsiblemente en diciembre. Nuestro sistema electoral es proporcional muy corregido mediante la regla D´Hont para el Congreso y mayoritario para la segunda cámara, el Senado.

El sistema proporcional para atribuir los 350 diputados se ve muy alterado por la barrera del 3%, pero sobre todo por la circunscripción provincial que favorece especialmente a los grandes partidos.

En los últimos tiempos el mapa electoral ha variado sustancialmente por la aparición de Podemos y de Ciudadanos quemarcan una tendencia a la fragmentación y a la inexistencia de mayorías absolutas.